El eterno rebelde barbudo

Foto de Radio Rebelde

Santiago de Cuba, 25 de nov.- El eterno rebelde barbudo está cumpliendo dos años de su deceso, el Comandante en Jefe que dejó en su viaje a la inmortalidad, legado de humanismo, solidaridad y un sincero contacto con el pueblo.

De sus encuentros con personalidades mundiales y en el diálogo con los cubanos evidenció sus excepcionales habilidades como orador, su gran humildad y su interés por la gente.

El absuelto por la historia hace suspirar a los suyos cada noviembre, los días se notan grises, en las escuelas lo recuerdan en el verso de un pionero, en los centros de trabajos evocan sus memorables discursos, dialogan  de sus épicas hazañas como joven guerrero en el Moncada y en la Sierra Maestra junto Celia, Camilo, Almeida y el Che.

La expresión de dolor y nostalgia no se ocultan a la vista, amigos que no pueden llegar hasta el cementerio patrimonial Santa Ifigenia me dicen con voces quebradizas:“pondremos flores en casa, porque nuestro pedacito  es una obra de esta Revolución, es parte de Cuba”.

 Fidel Sigue siendo tan grande como su espíritu, que hoy más que nunca está presente en toda la Isla y en el mundo. Líder que reposa en la ciudad de Santiago de Cuba, a la que una vez le dio las !Gracias! y  en la que siempre le esperaría la victoria.

Así en  noviembre se respira nostalgia, tristeza, dolor, porque la madre naturaleza, en su mística sabiduría apunta que ha muerto un buen hombre, un hombre que como pocos tiene la historia.

Una leyenda que no le faltarán las flores ni lágrimas  de su pueblo,  no para decirle adiós, porque no se ha ido, sino para expresarle, como una vez le dijo al Che: ¡Hasta siempre, Comandante!

Por: Yadira González Otero.

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