El José Martí de estos tiempos

Santiago de Cuba, 26 de ene.- El Apóstol debe recordarse siempre, mas  la cercanía del aniversario 166 de su natalicio propicia volver sobre un tema que, a pesar de que numerosos intelectuales cubanos y extranjeros, estudiosos de la obra martiana  han fijado suficientemente, a pesar de las evidencias aportadas, todavía hay quienes prefieren asumir a Martí en principio como escritor, relegando su quehacer fundamental: la política.

Sin soslayar el aporte literario  martiano, dentro de su extensa obra el periodismo es esencial, no solo por el volumen  de sus escritos periodísticos, sino porque es en el periodismo donde reside lo más genuino y actual  de su pensamiento  latinoamericanista. La esencia del ideario martiano más que en la literatura está en el periodismo y todavía más: el periodismo  es un componente de su discurso político.

José Martí es, sin discusión, la figura política más importante de Cuba y de América Latina de la segunda mitad del siglo XIX. Si bien Martí descuella como poeta  (es considerado uno de los iniciadores del modernismo) y como escritor, (cultivó con maestría varios géneros literarios) la médula de su obra está  en  su labor política que tiene dos espacios comunicativos básicos: el periodismo y la oratoria; ambos son  entendidos como medios comunicacionales para  la conquista de  la  independencia.

Su obra fundamental es de carácter político y tuvo como antecedentes  la  labor independentista cubana. Martí es heredero del discurso patriótico de  Varela y de las luchas políticas durante la guerra de los Diez Años. Resumamos lo dicho por Luis Toledo Sande, Pedro Pablo Rodríguez y otros estudiosos del pensamiento del Maestro sobre este tema.

Sus dos grandes aportes políticos  fueron la creación del Partido Revolucionario Cubano (PRC), encargado de crear las condiciones para continuar la lucha por la independencia de Cuba y de impedir con ello que Estados Unidos dominara el continente y la fundación del periódico Patria, el 14 de marzo de 1892. Patria aunque no fue oficialmente el órgano del PRC, publicó la mayoría de los escritos  del Apóstol que resumían las ideas del partido creado por el propio  Martí.

No es casual que José Martí sea el Héroe Nacional de Cuba y que su ideario guie la última etapa de la lucha por la independencia que culminó con  la victoria del 1 de enero de 1959. Cuando en 1953 Fidel Castro, al frente de un grupo de jóvenes revolucionarios, atacó el Cuartel Moncada, la segunda gran fortaleza militar de la tiranía de Batista, supeditada a los interés de EE UU, declaró que Martí era el autor intelectual del asalto realizado para demostrar que las ideas del Maestro estaban vivas y no podían morir en el año de su centenario.

En momentos decisivos de la Revolución Cubana, su Líder Histórico, proclamó las ideas martianas como programáticas. La batalla de ideas, un movimiento popular de profundas raíces políticas y culturales, que unió a todo un pueblo y buena parte de la comunidad internacional, para rescatar al niño Elián González prácticamente secuestrado en Estados Unidos, partió de un concepto martiano: el valor de las ideas por encima de la fuerza.

El ideario martiano expresado en su periodismo militante y su oratoria apasionada está vigente porque Martí es simplemente un hombre de nuestro tiempo. Podemos demostrar esta afirmación con numerosos ejemplos, pero preferimos concentramos en uno por su vinculación directa con  el tema que domina en el contexto cubano actual: la aprobación  de la nueva Constitución de la República de Cuba que será sometida a referendo el próximo 24 de febrero.

La nueva Carta Magna nace de un proyecto democrático, cuyo texto está en consonancia con el ideario martiano, con su aspiración de que la   ley primera fuera una constitución con todos y para el bien de todos, una ley de leyes que injertara la república en el mundo, pero donde el tronco fuera el de nuestra república, una constitución comprometida con la independencia y la soberanía, por eso no es exagerado afirmar que:  garantizar la continuidad  del socialismo  cubano, es una forma de cumplir con el legado martiano.

Por: Osmar Álvarez Clavel.

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