El mensaje para Camilo desde Santiago de Cuba.

Todavía iluminas la Cuba de hoy con tu sonrisa amplia y sincera.

Santiago de Cuba, 28 de oct.- Te veo cada día en la obra de esta Revolución cubanísima que iniciaste junto a Fidel y Che, aunque fuiste de los primeros que luego del triunfo del 1 de enero de 1959 quedaste en el camino sin ver a plenitud aquel sueño devenido realidad.

Nos dejaste el bello recuerdo de tu vida guerrillera: porque leer aquellas hazañas; la intrepidez para burlar la muerte; la linda amistad con Ernesto Guevara, Che; el cumplimiento de la titánica misión encomendada de reeditar la invasión militar de Oriente a Occidente, y de la Batalla de Yaguajay es como volver a tenerte vivo cabalgando por tu país, y junto a quienes despertaron en tí los sentimientos más hermosos del ser humano.

Camilo, dicen que hablamos poco de ti. Pero es que cuando hablamos del Che, tú estás presente. Si aludimos al Comandante, quién no recuerda aquella respuesta de Vas bien Fidel… Y cuando nos referimos al béisbol o a la fidelidad también estás presente con esa frase inigualable: Contra Fidel ni en la pelota.

Cuando de patriotismo se trata, cómo no recordar tu último discurso frente al Palacio Presidencial, y los versos de Bonifacio Byrne que con tu voz movilizó multitudes:

Si desecha en menudos pedazos/ se llega a ver mi bandera algún día… /¡nuestros muertos alzando los brazo/

la sabrán defender todavía!»…

Estás aquí, porque permaneces en el aire, y cuando miramos el mar, te vemos custodiando la costa que rodea el Archipiélago cubano. Por ello nuestra Patria jamás será mancillada. Eres el Comandante andante quien nos guía desde la eternidad desde 1959.

Hoy, como cada 28 de Octubre tu figura se hace más presente. El honor de pueblo volverá a fortalecer tu ejemplo e ideas. El mar, el océano, las charcas, las presas… donde hay agua hay flores, y en cada una de ellas va el amor y el cariño de pioneros, estudiantes, combatientes, trabajadores, cederistas, federadas… Va el mensaje de todo un pueblo que quiere por convicción que estés aquí, que no te vayas porque entre nosotros, tienes mucho que hacer todavía.

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