El orgullo de Sila de la Caridad: ser delegada al octavo Congreso del Partido Comunista de Cuba

“Todavía no lo puedo creer. Ser delegada al Octavo Congreso del Partido Comunista de Cuba es lo más grande que me ha pasado en la vida”.

Su voz aún emocionada me llega a través de la línea telefónica horas después de conocer la noticia. La imaginación me permitió distinguir un rostro feliz. Fue la misma Sila de la Caridad Noriega quien respondió la llamada, y quise sorprenderla con la pregunta.

Solo luego de la respuesta sincera que la caracteriza al hablar, fue que le llegó el saludo y la felicitación de esta periodista por formar parte de la delegación santiaguera al magno evento político cubano a celebrarse los días del 16 al 19 de abril de este año.

Justificada es la emoción que por estos días llena a Sila, una mujer que milita en las filas del Partido Comunista de Cuba (PCC) hace 51 años, y ejerció como cuadro del órgano rector por casi tres décadas. Y es precisamente ahora, cuando está ya jubilada que expresa con desenfado y satisfacción: “Es la primera vez que sentiré el honor de estar en un Congreso del Partido. La emoción es indescriptible. Estaré junto a personas que tienen mucha historia, por ello este es el mejor reconocimiento de mi vida como militante”.

Muchas anécdotas podría hacer de Sila de la Caridad, pero ella no permite los merecidos elogios por considerar que todo lo realizado hasta aquí es parte de su deber como cubana. En esta santiaguera defender las conquistas, estas que ella si puede diferenciar a lo vivido antes del Triunfo de la Revolución, lo hace sobre todo por convicción.

“Nunca podré olvidar que estuve en el cuarto Congreso del PCC en 1991, no como delegada ni invitada, sino porque como cuadro me asignaron trabajar en la comisión organizadora del evento. Fue una experiencia muy grande porque además de estar en el grupo de trabajo del Consejo de Estado encargado de la traducción y elaboración de las actas me sentí parte de un evento que por primera vez se realizaba fuera de La Habana.

Fue impresionante estar muy cerca de tantas personalidades del país, sentir nuestro antepasado mambí con la campana del Ingenio Demajagua que presidió el Congreso y estar en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo que inauguró Fidel el día de la clausura. Hablar de esos días me resulta muy emocionante”.

“Fíjate como ha pasado el tiempo, y no siento los años, Quiero dar cada día lo máximo por mi Revolución, no deseo perder ni un minuto porque para mí lo más grande es mi Revolución, mi Partido y mi familia, y lo enumero porque así llegaron estas alegrías a mi vida”.

“Pero siento además que he sido una persona privilegiada porque pude como cuadro del Partido aportar cuanto pude para la formación de los jóvenes y hasta hoy tengo un concepto muy alto sobre lo que significa militar las filas del Partido, que es defender la Revolución con la ideología, pero también con las uñas y con los dientes si fuera necesario. Así lo he transmitido a mis 3 hijos”.

Escuchar a Sila es recibir una clase de ética de lo que significa ser un militante comunista. Más aún si al profundizar en su quehacer de jubilada la ubicamos como la Secretaria General del Núcleo del Partido en la circunscripción 69 de la zona de los CDR 83 en el Distrito 26 de Julio; la vemos en las múltiples actividades orientadas por el Comité Municipal del Partido, y escuchamos sus intervenciones en cada Pleno.

Ella es de las personas que todos los presentes escuchan cuando habla, porque lo hace con tal pedagogía que sus críticas siempre resulta una enseñanza. Y ahí está lo valioso de quien acumula experiencia y ahora la sabe transmitir con ternura, con la sabiduría de quien sabe cuál es el papel que le corresponde ahora cuando la lucha ideológica es fuerte y saberla enfrentar permitirá salvar el sistema social que defendemos hoy.

Sila tiene una hermosa familia de la cual se siente muy complacida. “Imagínate que cuando mis hijos supieron la noticia enseguida me llamaron, lloraron junto conmigo, me dijeron hay mami lo mereces… que alegría tan grande… cuánto orgullo debes sentir… cuando uno escucha tantas palabras lindas siente una satisfacción grande”.

A pesar del amor hacia sus hijos y sus nietos, Sila reconoce que su principal apoyo está en el hombre que la acompaña desde hace 59 años, Ángel Atala Medina, “un combatiente de primera fila, él ha sido mi esposo, mi amigo, mi compañero, con él formé mi familia, contribuye a mis éxitos y de él siento mucho orgullo” dijo.

Sila de la Caridad Noriega Romaguera, es una de los 20 integrantes de la delegación santiaguera al Octavo congreso del Partido Comunista de Cuba. Mérito tiene para representar a este pueblo en la magna cita de los comunistas cubanos, un evento que se celebra en un tiempo sumamente complejo, cuando se lleva a cabo en el país la implementación de la Tarea Ordenamiento; se enfrenta la pandemia de la COVID-19, y se une al Bloqueo económico-financiero y comercial, la puesta en marcha del llamado golpe blando, con el cual nuestros principales enemigos pretenden liquidar la Revolución Cubana.

“Es un orgullo para mí participar en este Congreso por múltiples motivos, no es un secreto que este será otro momento histórico que tendrá la Revolución Cubana y me prepararé bien para no defraudar a quienes me eligieron como candidata, y utilizar lo que aprenda en cada una de las sesiones para continuar defendiendo a mi Patria ”

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