El orgullo de vivir en una ciudad coral

Santiago de Cuba, 4 de ene. -Un comentario que fue un verdadero elogio escuché al azar, en el cual se acentuaba que en Santiago de Cuba el canto coral nacía silvestre porque de cada balcón, casa, calle, teatro o escuela podrían salir esas voces armonizadas que estremecían y testificaban el disfrute hasta el éxtasis.

Las fiestas corales internacionales que desde hace varios años tienen como escenario a la Ciudad Héroe confirman que esta isla caribeña está a la vanguardia de ese movimiento en América latina, y que especialmente esta tierra oriental es una de las urbes del mundo donde mejor se interpreta el canto polifónico.

Así la localidad santiaguera acoge siempre con la acostumbrada calidez humana de su gente el Festival Internacional de Coros Electo Silva In memoriam, que en su última edición se consagró al legado de ese maestro del canto coral en Cuba y quien más trabajó por fomentarlo, desarrollarlo y enaltecerlo antes de su muerte, hace dos años.

Los espectadores en las salas y otras locaciones se deleitaron con las interpretaciones de más de 20 agrupaciones del patio, así como de Filadelfia, Francia, México, República Dominicana y Australia, entre otras, que no solo vinieron a entregar su arte, sino también a propiciar talleres para compartir y aprender.

Oportunidad de embelesarse con lo más revelador de ese género han tenido los santiagueros; por ejemplo, en el II Festival Internacional de Coros disfrutaron de agrupaciones de exquisita calidad de Argentina, Suecia, Venezuela, Alemania, Bélgica, México, además de una muestra de lo mejor de la nación anfitriona.

La bienvenida a los participantes la ofreció en esa ocasión el coro de cámara Exaudi, uno de los más laureados del país que, como anticipo de halagüeñas jornadas, cautivó al público por su excelente técnica, potencia y frescura de sus voces.

Todavía los asistentes a las salas de concierto recuerdan por su gran impacto las actuaciones del emblemático Orfeón Santiago, el grupo vocal Sampling, el coro de cámara de Matanzas, así como el Amanda de Suecia y polifónico Quibure de Venezuela, el cual enriqueció su desempeño vocal con la utilización de instrumentos autóctonos.

A los santiagueros les acompaña la expectativa de vivir sublimes momentos con propuestas en varios horarios y escenarios diversos, además de mensajes corales en el Parque Céspedes, en los que los colectivos intercambian y cantan unidos, y no faltan las tradicionales rondas para el adiós al evento, que convierten a la ciudad en una magia polifónica de voces y alegría.

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