El proyecto de constitución como oportunidad comunicativa

Santiago de Cuba, 15 de nov.- Culmina la consulta popular del Proyecto de Constitución de la República de Cuba,  un ejercicio democrático  en el cual participaron voluntariamente más de siete millones de personas incluidos ciudadanos cubanos que residen en el exterior. Como tantos otros participé  en  el intercambio. Primero con los periodistas de medios nacionales de Santiago de Cuba, porque me correspondía; luego asistí a otras reuniones, porque me interesaba la información de primera mano.

El análisis  del texto de la constitución que regirá la vida del país en los próximos años devino oportunidad para la participación de todos los ciudadanos interesados, quienes se convirtieron en constituyentes y, en consecuencia, emitieron sus criterios sobre modificaciones al  documento, coincidieran o no con la del resto de los participantes. Sobre este asunto creo oportuno opinar.

Según revelan nuestros medios y, como era de esperar, sobre varios asuntos existe un consenso muy fuerte; así  sucede con el carácter socialista de la Revolución Cubana, el papel dirigente del Partido Comunista de Cuba, los deberes y derechos fundamentales del ciudadano ; en otros temas hubo criterios encontrados. Este panorama propició el diálogo enriquecedor no solo del proyecto sino de la comunicación misma. La consulta popular, debe asumirse, en mi criterio, como una oportunidad comunicativa.

El periodista Eduardo Palomares, del periódico Granma, destacó el sentido de pertenecía a la hora de asumir los debates en loscuales abundaron los pronunciamientos sobre una amplia gama de derechos relacionados con la salud pública, la educación, el empleo, los derechos de niños y adolescentes, el medio ambiente y otros temas de significación social.

Hubo opiniones divergentes sobre temas como  el matrimonio entre personas del mismo sexo o el derecho de ciudadanía, para citar dos ejemplos; al mismo tiempo  se insistió en asuntos vinculados con la protección del ciudadano y el imperativo de que este cumpla con sus deberes cívicos.

En el proceso afloraron preocupaciones relevantes como las relacionadas con las nuevas formas de propiedad, con la corrupción y las ilegalidades, virus que   laceran a la sociedad, a su economía y su moral, y hansido reconocidos  con valentía por el  país. Menudearon las intervenciones sobre asuntos que afectan a la mayoría, como el salario. Estos planteamientos dibujan un escenario complejo para cumplir con la nueva Carta Magna y subrayan la necesidad de concientizar la situación para  poder avanzar hacia  un socialismo próspero ysostenible.

Parece claro: tenemos que construir entre todos un nuevo país y en ese empeño la nueva constitución constituye una hoja de ruta. Un nuevo país requiere de nuevos protagonistas, por eso no sorprende que en los análisis se enfatizara en los derechos y deberes de los jóvenes, participantes muy activos en el proceso que culmina.

En  entrevista concedida al diario Juventud Rebelde, Susely Morfa, primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), afirmaba: “aprobaremos una constitución que nos permitirá formar a las presentes y futuras generaciones, con una conciencia ciudadana y cívica”. De suerte que la nueva Carta Magna  garantiza la continuidad de la Revolución, del rumbo decidido por  los cubanos hace más de medio siglo.

Durante el proceso de discusión, o mejor,  de análisis del proyecto de nueva constitución, se contribuyó a fomentar otro proceso de envergadura, tan importante como el proyecto mismo: la construcción de las bases de otra forma de pensamiento, de una manera superior de cultura política la cual se sustenta  en el diálogo más que  en la discusión y, no olvidarlo, el diálogo, como el conocimiento, es  un acto comunicativo.

El proceso de análisis del documento base de la constitución devino una oportunidad para construir entre todos el país que queremos y el ciudadano capaz de realizar tales aspiraciones, por eso propongo trasladar su espíritu participativo a  las diferentes esferas de la vida cotidiana, pasar de una vez del debate al diálogo;  trabajar para lograr el consenso, que solo puede conseguirse si nos olvidamos de protagonismos estériles y asumimos el proyecto social cubano como hacer común, como asunto de todos.

Por: Por Osmar Álvarez Clavel.

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