El regreso de Fidel a su Santiago de Cuba (I)

Foto de la autora

Santiago de Cuba 3 de Dic.- Ellos podían llamarse Alejandro o  Vilma, pero lo cierto es que posaron para que les tomara esta foto, como reflejo de lo que vivió el pueblo de Santiago de Cuba, cuando supo que podía darle el adiós definitivo a la presencia física del líder cubano Fidel Castro Ruz.

Por el Consejo Popular de El Cobre entró el cortejo fúnebre con su valiosa carga:   ahí estaban en la urna concebida para el Comandante, sus cenizas,  los restos del hombre que lideró la última etapa de la guerra por la independencia y que con las ideas de José Martí como doctrina, hizo realidad sus sueños, la de entregarle a su pueblo un país libre, soberano, y listo para construir una República con todos y para el bien de todos.

En la mañana del sábado 3 Diciembre de 2016, llagaban al municipio de Santiago de Cuba, las cenizas del hombre  que revolucionó a todo el planeta al desafiar al imperio más grande del mundo, a los Estados Unidos, y no solo una vez, porque, aquí hubo un Cuartel Moncada,  a esta misma ciudad entró Fidel  el primero de enero de 1959 para proclamar desde el balcón de la alcaldía santiaguera ubicada en los predios del céntrico Parque de Céspedes, el triunfo de la Revolución. Y desde ese mismo sitio, partió el Comandante el 2 de enero en la Caravana de la Libertad que recorrió casi  todo el país.

 Por el lugar donde tomé estas fotos utilizadas hoy como testimonio de uno de los momentos más extraordinarios que vivió el país, en este primer cuarto del siglo 21, pasó el jeep descapotado con la urna que contenía las cenizas de Fidel,  realizando el recorrido  al revés de aquella Caravana Triunfadora.

En esa primera ocasión, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz estaba erguido, invicto, impresionante. Él lideraba la comitiva y a su paso el pueblo coreaba Fidel, Fidel, Fidel… y ese hombre vestido de verde olivo con el grado de Comandante, melena larga y barba abundante saludaba a todos  con su mano alzada  y porte elegante.

Dos años atrás volvió a recorrer casi toda Cuba la caravana. Eran otros tiempos. Habían pasado casi 58 años de la Revolución triunfante. Un pueblo consciente y conocedor de la hazaña de Fidel le esperaba en su tránsito por una de las arterias del Bloque B del Distrito José Martí y la Avenida de Los Pinos.

Foto de la autora

El pueblo sabía que no vería físicamente al Comandante  eterno, pero estaba allí para decirle a su líder que su ejemplo perdurará para siempre. A su paso un nuevo grito de guerra agrupaba a la multitud: Yo soy Fidel, Yo soy Fidel, Yo soy Fidel.

El cortejo fúnebre de Fidel pasó por el Distrito José Martí al comenzar la tarde de aquel sábado 23 de noviembre de 2018. Dejó tristeza, llanto, dolor.  Que un hombre tan grande, quien entregó su vida a este pueblo estuviese muerto. Eso era increíble.

Por ello el grito de Yo soy Fidel, escuchado por primera vez en la Plaza de la Revolución  “José Martí”  de La Habana para responder el llamado del Presidente de Nicaragua  Daniel Ortega, se reiteraba con fuerza en aquel pedacito de mi Santiago, como un coro gigante que no necesitaba dirección porque se hacía por convicción.

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Yo soy Fidel, decían los pioneros, y con ello la garantía de una continuidad, en esta nueva generación que podrá recordar lo ocurrido ese día para contarlo cuando llegue el momento a quienes por ley de la vida,  les sucederán

Ese fue un día inolvidable para los habitantes del Distrito José Martí y de todo Santiago de Cuba por donde  pasó la caravana. Y ese mismo  pueblo   en la noche del 3 de diciembre de 2016, también honró al Comandante.

Por: Agustina Bell Bell.

 

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