El reguetón y sus controversias

Santiago de Cuba, 23 de dic.- La musical y rítmica Santiago exhibe en julio y diciembre, como en ninguna otra época del año, la riqueza de la música cubana, especialmente la tradicional. Los bailes y desenfados se multiplican y en este ambiente están, entre otras cosas, el reguetón y sus adeptos. El reguetón cuestionado por muchos y disfrutado por otros muchos. Intentemos resumir algunos criterios de quienes estudian el género, más que para avivar controversias, para contribuir a entenderlas.

Para Elyanis Cabrera, Cuba es un país musical, pero es un error violar los límites, hacer de la variedad, vulgaridad o empeñarse en transformar valores morales en conductas desfavorables, con el pretexto de que los tiempos han cambiado. Lo dicho con anterioridad se manifiesta constantemente en las canciones y videos clips de los reguetones actuales.

“Hace unos años- apunta- cuando empezaban las incursiones del reguetón en Cuba, se escuchaban temas alocados pero con letras que sutilmente disfrazaban sus intenciones bien marcadas. En la actualidad penosamente esta realidad ha cambiado y ya no escuchamos metáforas en las canciones reguetoneras sino constantes obscenidades, que describen desde los actos más vulgares de la sociedad, hasta las formas más irrespetuosas para conquistar a una mujer.

Los jóvenes son los principales consumidoresdel género y lo más preocupante es que no solo acatan sin cuestionamientos estas subculturas, sino que defienden y promueven sus prácticas y lo manifiestan en lugares públicos. Mientras más obscena e incoherente sea la canción, más pegajosa será la misma. En otras palabras: hay quienes asumen irreflexivamente una realidad que no es la suya, la asimilan y ensalzan.

Cabrera resume sus criterios de la siguiente forma: “El reguetón cubano seguirá siendo un tema novedoso, pues sus representantes continúan incursionando en la sociedad con nuevas tendencias, las cuales deben ser analizadas por los oyentes y acatar el buen consejo que nos dice: escucharlo todo y retener lo bueno, para fijar en nuestra conciencia que debemos respetar a nuestro país y respetarnos nosotros mismos”

Por su parte, Oni Acosta, en su artículo: “Reguetón: ¿culpable de todo?, publicado por el diario Granma el 25 de abril pasado, señala que hay que aceptar que el reguetón es un género de moda en muchos países y por cuestionasen geográficas, culturales y sociales nos salpica muy de cerca. Pero no solo tiene textos ofensivos y vulgares. “El reguetón, añade, no puede ser sacado de su contexto, no obviar que su función primordial es logar la diversión como génerobailable que es”.

Para Acosta el gran reto consiste en indagar por qué muchos jóvenes prefieren el reguetón  y cómo seguir consumiendo esa zona negativa del género alejada de nuestro oxígeno musical.  Son preocupaciones que por su trascendencia deberíamos atender en vez de solazarnos en una discusión inútil.

A mí me parecen atendibles los criterios de los autores reseñados. Ahora bien, controversias y gustos aparte, creo que en estos momentos, cuando se avecinan las fiestas para despedir el 2019 y esperar con el entusiasmo de siempre un nuevo aniversario del triunfo de la Revolución, cuando tenemos tantas razones para celebrar;   al reguetón hay que abrirle un espacio. Ojalá tengamos un buen fin de año con buena música cubana y con buenos reguetones.

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