El trabajo es esencial en nuestra sociedad

Foto de Internet

Santiago de Cuba, 29 de nov.-La convicción de la importancia del trabajo en una nación como Cuba, donde se construye y perfecciona el socialismo cada día para avanzar en el terreno socioeconómico y mejorar la calidad de vida del pueblo, se puso de manifiesto durante el proceso de consulta popular de la nueva Carta Magna que concluyó el 15 de noviembre último.

El pueblo convertido en constituyente ofreció valiosas opiniones de todo el texto, pero en particular hubo profundos criterios a favor del Artículo 31 que refiere: El trabajo es un valor primordial de nuestra sociedad. Constituye un deber,  un derecho y un motivo de honor de todas las personas  en condiciones de trabajar. Es, además, la fuente principal de ingresos que sustenta la realización de los proyectos individuales, colectivos y sociales.

 Realmente existe una sabia y añeja frase, paradójicamente actual e ineludible, propia del lenguaje de nuestros padres y abuelos de que la mejor herencia que podemos legar a los hijos es el trabajo, expresión revitalizada en estos tiempos en que se acentúa un concepto clave: La riqueza en el socialismo se asienta en el trabajo.

Cuando quedó atrás aquella etapa difícil de la época prerrevolucionaria, en que pululaban los desempleados, los campesinos eran víctimas de vejámenes  y se hizo tan necesaria la denuncia de Fidel en La Historia me absolverá, tal vez algunos prensaron que había cambiado el valor del trabajo.

Sí, con los nuevos tiempos surgía un concepto diferente, pero transformado en su esencia, porque lo que ocurrió con el valor fue que aumentó de precio.

Hoy es necesario convertirlo en una virtud desde la consagración, aprovechamiento de la jornada, ahorro y eficiencia en su sentido más amplio, como brújula para hallar los caminos que precisan desbrozarse,  para vencer los desafíos de esta adversa coyuntura de crisis económica global que afecta también a Cuba.

Como las situaciones difíciles no hacen más que acrecentar su valía, en los congresos del Partido Comunista de Cuba, de la Central de Trabajadores de Cuba y de sus sindicatos,  se ha defendido con meridiana claridad  su significado, como resultado -en primerísimo orden- del esfuerzo personal para desde la base influir en el desarrollo socioeconómico del país.

Es que afanarse  al trabajo es una virtud; es la expresión más plena de la creación y el respeto por los creadores; la manera que tiene cada cual de ser útil, realizarse y dejar huellas.

Por eso en el patrimonio de la nación cubana se han recalcado ideas esenciales, como la declarada por Ernesto Che Guevara en la etapa de constructor de la sociedad nueva: El trabajo será la dignidad máxima del hombre, oel principio que sustenta nuestro Estado: La riqueza en el socialismo se asienta en el trabajo.

Hay que reconocer que urge rescatar el interés de desempeñarse a fondo en el puesto de trabajo, con calidad y eficiencia, no en son de enarbolar consignas, sino como la esencia de la condición de servir desde el puesto laboral más sencillo hasta el de mayor responsabilidad.

Buen momento para reiterarlo es ahora, a las puertas del día más feliz de nuestra historia, el Primero de Enero, en que se celebrará el aniversario 60 del triunfo de la Revolución también conlas hazañas laborales que seamos capaces de protagonizar.

El campo de labor está ante nuestros ojos: producción de alimentos y en las industrias de ramas diversas; elevación de los rendimientos  en renglones que aporten en la exportación o sustitución de importaciones, esmero porque reine la calidad en los servicios.

Para los que el trabajo es cómplice y necesidad, resulta normal obtener resultados, que hasta rayan en la proeza, muchas veces logrados en condiciones difíciles y ante iguales carencias de recursos.

La Revolución en su bregar nos ha enseñado que todo es posible, incluso las hazañas laborales ante situaciones adversas de recursos materiales y financieros, pero para esto debe empezarse por el trabajo, sin el cual no hay milagros.

  Un reto es enaltecerlo, desde el puesto más sencillo hasta el más comprometido, porque en términos de economía, solo la eficiencia conduce al camino que buscamos para avanzar y afianzar el socialismo,  amén del férreo y criminal bloqueo.

El secreto está en la celeridad con que se empleen a fondo las reservas de eficiencia,  que se hallan en cada lugar; hay que encontrarla en los rigores del control, la austeridad, el ahorro, la calidad de la producción y los servicios, el desempeño de los cuadros, y en la dedicación de cada trabajador, interiorizando que la principal divisa que tiene Cuba es el trabajo.

Entenderlo como un ejercicio de virtud es rendir tributo a quienes esgrimen que no hay mejor riqueza que la que se obtiene con las propias manos y el sudor de la frente. Es la mejor herencia  que podemos legar a nuestros hijos.

Por: Aída Quintero Dip

Deja una respuesta