El tren cubano, el primero en iberoamérica

Santiago de Cuba, 18 de ene.- 1837 es el año que se estremece de ruedas de hierro y rieles nuestro país, fuimos los primeros en Iberoamérica en tener un ferrocarril, por encima de Portugal, Guyana Británica, México, Perú Colombia y Chile, Panamá y Brasil. Ni siquiera España nos aventaja en ese suceso que le aconteció 11 años después del nuestro.

En plena colonia, Claudio Martínez de Pinillos Conde de Villanueva, contra todas las banderas, como se dice en buen cubano, defendió el proyecto aún en contra de los esclavistas que siempre vieron con malas pulgas cualquier desarrollo tecnológico que supliera la mano esclava.

Se cuenta que los trámites paran la instalación del monstruo de hierro fueron muy rápidos, como se deben imaginar primero vino la aprobación real, y de inmediato los banqueros ingleses concedieron el crédito para iniciar la construcción de vías y estación, una en la Habana y la otra en Bejucal

Las obras comienzan el 9 de diciembre de 1835. Ese primer tramo inicial Habana-Bejucal se las veía negras pues el terreno era muy desigual, 26 kilómetros que se encontraban a 97 metros sobre el nivel del mar cuestión que complicaba los avances de las lineas. Luego la fabricación de un puente sobre el río Almendares exigió importaciones de más de 200 pilares de cantería desde los Estados Unidos. Otra situación la provoca la quiebra del contratista que debía suministrar las traviesas de madera de seis pulgadas teniendo que sustituir por sillares de cantería de mayor costo.   

La estación de salida del tren desde la Habana estaría situada en la calle Oquendo entre Estrella y Maloja y los necesarios almacenes, depósitos y talleres se situaron en un sitio conocido por La Ciénaga, en el entronque de la Calzada del Cerro y Puentes Grandes luego de 23 meses y diez días de haber iniciado la obra, un memorable 19 de noviembre de 1837 a las ocho de la mañana salió el primer tren hacia Bejucal bajo una lluvia pertinaz.

Luego de este primer tramo, vino el segundo de 46 kilómetros de largo desde Bejucal a Güines favoreciéndose con esta ruta los pueblos de Buenaventura, Quivicán, Güira de Melena y Güines.

En 1840 comenzaron los trenes a salir de una nueva estación llamada de Villanueva edificada en la calle Dragones entre Prado e Industria, con portada hacia la actual Plaza de la Fraternidad, pero por con el desarrollo automovilístico que también crecía en la capital se dificultaba el tránsito de vehículos y  fue cuando se decide la construcción de la Estación de Cristina, ubicada en la calle de ese nombre y que abre al público en el verano de 1861. Sus líneas llegaron primero hasta Calabazar y se fueron extendiendo hasta la provincia Pinar del Rio

Es nuestra cuidad Santiago de Cuba, la primera en Oriente en hacer uso del novedoso medio de transporte en 1844 con el ferrocarril desde El Cobre a Punta de Sal en el entorno donde hoy se ubica la refinería Hermanos Diaz; El ferrocarril Santiaguero del Cobre a Punta de Sal responde a una actividad económica importante para la región: la minería

El Ferrocarril estimula que esta parte del territorio Oriental eleve su desarrollo y que muchos asentamientos poblacionales, así surge el caserío de San Luís de La Enramada, El Cristo, y Dos Caminos entre otros, cuyos terrenos se expropiaban a partir de los intereses especulativos de la Empresa de Ferrocarriles en pleno auge y desarrollo

Por otra parte desde Santiago de Cuba se inicia el primer ferrocarril de Sabanilla a Maroto con servicio público, para transportar azúcar, café, tabaco y las maderas de las haciendas ubicadas en Morón, Maroto, Las Enramadas, Sabanilla y Guaninicum, esto también abre las posibilidades para la formación de determinados asentamientos a lo largo de su recorrido.

Se debe considerar importante que este ferrocarril incidió en la estructura de la ciudad de Santiago de Cuba, donde con el emplazamiento la Estación Principal y todas sus dependencias e infraestructura técnica se logra una apertura al desarrollo portuario e industrial que contribuyó a la animación comercial de la ciudad

Hubo también redes de lineas ferroviarias hacia el Caney con una vida muy efímera, pues solo fueron concebidas a partir de la necesidad de la burguesía santiaguera de transportarse a la zona de recreo en El Caney.

En realidad esos caminos de hierro en nuestra ciudad, respondieron a otras funciones sobre todo la articulación minera con la costa, sirviendo para transportar el mineral de las minas de hierro de la costa sur hasta los puertos de embarque en la bahía pero sobre todo el vínculo de diferentes puntos en el contexto costero: Sigua, Daiquirí, Juraguá, Siboney, Sardinero, Aguadores, lo cual facilitó la formación y desarrollo de asentamientos poblacionales y la integración hacia el interior del territorio (Cuabitas, Boniato, San Vicente, El Cristo, Morón, Dos Caminos, San Luis), que permitieron abrir paso al acarreo de la producción azucarera, así como el posterior acoplamiento con el resto del país provocando la conformación de un territorio estructurado a partir de la presencia de un patrimonio urbano arquitectónico donde el diseño urbano quedó subordinado al ferrocarril, formando parte de lo que también se puede considerar Patrimonio Cultural cubano

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