En la jornada por el Día de la Cultura Cubana: Un crónica para Fátima.

Fátima, simplemente Fátima…

Así la llaman grandes y chicos cuando ella pasa por alguna de esas calles santiagueras que nos llevan hasta la conocida barriada de Los Hoyos, lugar famoso de mi ciudad por la Conga que tanto nos hace mover los pies, la Tumba Francesa y la historia que legaran importantes mártires de la Patria como Antonio Maceo, Guillermón Moncada y Quintín Banderas.

Esta criollísima mujer santiaguera, sigue engrandeciendo la cultura del barrio que la vio nacer, donde se crió y disfrutó sus mejores méritos.  Allí,  ella supo del Premio Nacional de Teatro 2017, un merecido reconocimiento NO solo a su talento y a su trayectoria como artista de las tablas, sino a la constancia, a su labor comunitaria y formadora de talentos.

En esta Jornada por el Día de la Cultura Cubana, vale la pena aludir a Fátima,  una de estas personas que se hacen imprescindibles y en quien hay que pensar cuando de identidad se trata.

Cuando se informaba que la economnía cubana tocó fondo  en pleno período especial  y apenas se hablaba de llevar el arte a aquellos lugares  de complejidad social, a ella la  vimos  interesada en  exponer su obra  en una de las famosas cuarterías santiagueras llamada Julio Palacios, porque “el arte transforma el pensamiento y el actuar de las personas”, afirmaba ante cada público  con esa sonrisa que siempre adorna  su rostro.

Y con esa misma sencillez, la vi actuar con su Grupo Teatro Macubá en diferentes tarimas naturales o improvisadas en las cuadras y respaldar el carnavalito que por tres días, animaba el Consejo Popular Los Maceo.

Saltar los muros del Teatro y compartir su arte con la comunidad, la llevó a obtener el Premio del Barrio que otorgan los CDR. 

Pero con Fátima, tuve la bendita suerte de coincidir en reuniones, Congresos de Cultura, tareas políticas y del gobierno. Y siempre se mantuvo firme en sus principios, y uno que siempre me agradó, fue el amor a su Santiago y al pedacito de la patria que la acunó,  aunque ella afirma que nunca arrolló ni siquiera, en la Conga Los Hoyos.

Ver a Fátima en las calles, con su piel negra,  vestir ciento por ciento cubano, su pelo bien corto y su sonrisa amplia y plena de orgullo, es estar en contacto con nuestros ancestros.

Pero además, nadie imagina que detrás de esta santiaguera hay tamaña artista, porque cuando ella toma el escenario, se transforma de tal forma, que atrás quedan los achaques y los dolores. Solo está en las tablas  quien ama lo que hace y siempre desea brindarle lo mejor a su público.

Cuando este 20 de Octubre  estemos celebrando el Día de la Cultura Cubana, nosotros aquí en Santiago, sentiremos el placer de contar con una de las artistas que destila cubanía, nacionalidad  e identidad por cada uno de  sus poros: Fátima Paterson Paterson.

Por: Agustina Bell Bell.

Deja una respuesta