En la Tarea Vida también cuentan los manglares

Santiago de Cuba, 10 de feb. – La Tarea Vida puesta en práctica por el Estado cubano para enfrentar y contrarrestar los graves efectos del cambio climático, que ya ha dado pruebas de sus consecuencias funestas para el planeta; es de alta prioridad no solo para científicos y expertos en el asunto, sino para todas las personas y los sectores de la sociedad.

En la misma medida en que crece su importancia en pos de favorecer el bienestar común, es conveniente apelar a cuanto pueda contribuir y aportar al éxito de esta enaltecedora misión, que beneficia, en primer lugar, a la vida como su propio nombre lo indica.

Por ejemplo, los manglares, considerados por mucho tiempo bosques inservibles que a muy pocos interesaban, son actualmente apreciados en su justo valor y protegidos de la sobreexplotación intensiva.

Barrera natural contra los huracanes, el ascenso del nivel del mar, y el avance de la salinidad hacia los acuíferos y las tierras de cultivo, estas formaciones boscosas poseen un alto significado, en el empeño e interés por hacer frente al cambio climático y paralizar el retroceso de la línea costera, lo cual adquiere jerarquía vital para una isla rodeada de mar como Cuba.

Aunque nuestros manglares se encuentran entre los mejores conservados del área geográfica del Caribe, el Estado cubano no escatima esfuerzos para avalar su protección, como fuente de vida y alimento de numerosas especies, entre otros reconocidos valores.

Sobresalen por su importancia la Ley 85 Ley Forestal, de 1998; y el Decreto-Ley 212 Gestión de la Zona Costera del 2000, que establecen la línea para preservar estos ecosistemas que hoy constituyen alrededor del 60 por ciento de las costas del país.

Según estudiosos del tema, los manglares alojan una biodiversidad sorprendente, al constituir morada de aves costeras y es donde desovan, además, especies de vertebrados e invertebrados.

De este modo, son llamados bosques energéticos por la gran reserva de madera que ostentan y también porque en sus raíces existen muchas algas de interés económico.

 Al ser  ecosistemas abiertos, con un constante flujo de materia y energía  brindan, de alguna manera, beneficios a los ecosistemas adyacentes como pueden ser los pastos marinos y arrecifes coralinos, indican otras fuentes consultadas.

A la producción de miel, el cultivo de esponjas para la comercialización y fangos medicinales, igualmente pueden tributar, de acuerdo con investigaciones realizadas.

Precisamente en el año 2014, el Gobierno de Cuba y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) firmaron el acuerdo de cooperación, que respalda el proyecto Manglar Vivo, iniciativa encauzada a restaurar áreas de manglares y de bosques de ciénaga para aminorar la intrusión salina en patrimonios agrícolas.

La Tarea Vida, aprobada el 25 de abril de 2017, conforma el plan estatal para la adaptación al cambio climático, mientras sus acciones estratégicas y encargos establecen una prioridad para la política ambientalista de la nación.

En este sentido son propósitos esenciales la protección costera de las ciudades, relocalización de asentamientos humanos, recuperación integral de playas, manglares y otros ecosistemas naturales protectores.

Sobre todo los organismos involucrados y responsabilizados con el éxito de la Tarea Vida en Santiago de Cuba no escatiman esfuerzos para hacerla realidad, especialmente para proteger a la población.

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