“En prever está todo el arte de salvar”

Santiago de Cuba, 18 de ene.- De cara al X Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), previsto para marzo de este año, sus miembros en Santiago de Cuba tienen bien identificados los retos que les aguardan para que la mujer siga siendo una fuerza decisiva al servicio de la Revolución, como las valoró el Comandante en Jefe Fidel Castro desde que fue creada la organización, el 23 de agosto de 1960.

Las santiagueras, conscientes de que “En prever está todo el arte de salvar” como vaticinó  José Martí desde pasadas centurias, aprietan filas en la lucha por preservar la justicia e igualdad conquistadas, además de barrer vestigios y brechas de género que las limitan en su participación activa en la sociedad y en el acceso a responsabilidades de toma de decisiones.

En aras de protegerla pureza de las filas e influir en la formación integral de la nuevas generaciones se empeñan en no perder la sensibilidad y la habilidad para mantener en alza el compromiso y el entusiasmo, y a lo que anda mal irle arriba con combatividad y espíritu de trabajo, como ha solicitado Teresa Amarelle Boué, miembro del Buró Político del Partido, del Consejo de Estado y secretaria general de la FMC.

Sunilda Montes de Oca Tito, máxima dirigente femenina en el municipio de Santiago de Cuba, destaca que en esta etapa hacen énfasis en el funcionamiento estable, columna vertebral de organización; el trabajo de prevención y atención social, el enfrentamiento a la prostitución y las drogas, así como el apoyo a la actualización del modelo económico y a la política social de la Revolución.

Subraya que enfatizan en el empleo de fortalezas y potencialidades para perfeccionar la labor con acciones que tributan a la vida de la comunidad y que han permitido, por ejemplo, rescatar a jóvenes desvinculadas del estudio y el trabajo e incorporarlas a faenas socialmente útiles, partiendo siempre del compromiso con la obra humanaque exhibe Cuba tras el Primero de Enero.

  Montes de Oca Tito apunta que para atemperarse a estos tiempos se reclama cambiar la forma de funcionar, no solo hacer vida en días señalados, sino llegar a las esencias, enseñar, estimular, discutir, resolver, hacer buenas acciones  en vínculo permanente con las mujeres y dirigentes de base, y nunca dejar de soñar, pero con los pies bien puestos sobre la tierra.

En ese sentido hay experiencias aportadoras propiciadas por la Cátedra Vilma Espín, en la Universidad de Ciencias Médicas, de la Ciudad Héroe, con proyectos comunitarios encaminados a transformar conductas y hábitos dañinos, y con un trabajo integrador e intencionado que rinde frutos, señala su jefa y profesora, Sirelda Acosta Brook.

Es edificante constatar el protagonismo de los estudiantes en ese proyecto, como Rocío  Fernández, quien cuenta sus vivencias: “Hemos realizado acciones profilácticas y educativas en fructíferos intercambios con grupos vulnerables, sobre todo, adolescentes y jóvenes, en áreas de complejidad social sobre el consumo de drogas y alcohol, la prostitución y la violencia familiar y contra las mujeres.

  Estas prácticas, agrega, pensamos generalizarlas hacia otros barrios que requieren transformaciones perentorias; y el concurso de fuerzas con deseos de hacer y preparadas como nosotros es importante, siempre de la mano de la organización  femenina porque somos continuidad.

  Para la veterana federada Adriana Sosa Palomo, todo ternura y pasión como colaboradora de la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia, en estas cuestiones hay una lección que no puede soslayarse: el trabajo de prevención y atención socialrecaba del estrecho vínculo hogar- escuela, con énfasis en el desempeño de la familia en la formación de valores en las nuevas generaciones,  que debe nacer desde la cuna.

Si alguien dudade la saludable vida de la Federación de Mujeres Cubanas que se remita al desempeño de las santiagueras  con acciones diversas y clave en el acontecer comunitario, dispuestas a consolidar el trabajo de una organización que se precia de estar al servicio de la Revolución, honrando el legado y el espíritu de la eterna presidenta Vilma Espín y al eterno líder Fidel Castro.

Por: Aída Quintero Dip.

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