Esa lección de Baraguá reverdece por minuto

Santiago de Cuba, 14 de mar. – La Protesta de Baraguá, protagonizada el 15 de marzo de 1878, simboliza el enraizado sentimiento patriótico del pueblo cubano que juró no ponerse nunca de rodillas, tras los pasos de las tropas mambisas y de Antonio Maceo, quien supo erguirse y adoptar una posición que salvó moralmente la Revolución.

El ejemplo de hidalguía de ese hijo de Santiago de Cuba que alzó su verbo comprometido por todos los compatriotas dignos, se ha ensanchado centuria tras centuria para salvaguardar la intransigencia revolucionaria levantada como bandera aquel día en que nació su viril protesta.

Ese pedacito de suelo patrio escenario de tan gallardo episodio, Mangos de Baraguá, ensalza su honra entrañablemente relacionado con un hecho político trascendental en la historia de la nación cubana, en su enconada lucha por la independencia de la isla.

Debido a la altruista postura del hombre que tenía tanta fuerza en la mente como en el brazo y a ese suceso valiente, oportuno y firme se consolidó el pensamiento revolucionario cubano y reafirmó la decisión y el compromiso de volver al campo de batalla para conquistar la libertad con el filo del machete.

En esta página notable sobresalió el Titán de Bronce no solo como militar, antiesclavista y luchador incansable por la libertad de Cuba, sino en el político brillante en que se convirtió para ofrecer una lección para todos los tiempos.

Al entrevistarse con el general español Arsenio Martínez Campos, máxima autoridad colonial en el país, el Mayor General del Ejército Libertador le mostró su inconformidad con deponer las armas sin lograr la independencia y la erradicación de la esclavitud, dos sagrados objetivos  por los que tanto se había guerreado.

La Protesta de Baraguá, “lo más glorioso de la historia de Cuba”, como la distinguió José Martí, y su legado tiene plena vigencia como única respuesta posible ante el bochornoso Pacto del Zanjón en aquel momento, que en estos tiempos sería ante cualquier injerencia que intente menoscabar la soberanía nacional.

Baraguá es la esencia de la nación cubana y un referente de cómo proceder ante determinadas circunstancias que puedan poner en riesgo la seguridad e integridad nacionales, acentuó Rolando Núñez Pichardo, especialista del Centro de Estudios Antonio Maceo de  Santiago de Cuba.

Líderes y héroes que actuaron en otras épocas igualmente definitorias de la Patria, como el Comandante en Jefe Fidel Castro y el Comandante Ernesto Che Guevara fueron consecuentes con la célebre lección de Mangos de Baraguá, opinóel historiador.

Por ejemplo, expresó, el Che haciendo alusión a este hecho notable de la historia de Cuba, plantea en diciembre de 1962, cuando concluye la Crisis de Octubre, que el pueblo entero fue un eterno Baraguá.

En el centenario de la Protesta de Baraguá, en 1978,  Fidel reafirmó ante el mundo la posición inclaudicable de la Revolución cubana y la firmeza de un pueblo que nunca se pondría de rodillas ante el criminal bloqueo de los Estados Unidos contra la Isla, evocó el especialista.

Para el amante de la historia, periodista y jubilado de las FAR, Rafael Carela, este es un hecho que requiere beber de su savia todos los días y, especialmente, en este aniversario 61 del triunfo de la Revolución cubana, cuando se renueva la voluntad de luchar unidos veteranos y pinos nuevos contra el brutal imperio con su recrudecido bloqueo, para que Cuba siga libre y soberana, dueña de su destino.  

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