Esa unidad que nos identifica y nos salva

Santiago de Cuba, 28 de ene. – Hace pocos días una santiaguera me decía que cada vez que la Patria esté en situaciones difíciles hay que pensar en Martí y en Fidel, porque esos patriotas, buenos hijos de Cuba, cimentaron el valor de la unidad para indicar los mejores caminos de vencer escollos y seguir adelante.

Cuánta razón le asiste a esta mujer,si recordamos que nuestro Apóstol en su más conocido ensayo, escrito en 1891,Nuestra América, advertía: “Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

El Comandante en jefe, su discípulo más fiel y consecuente,fue de los primeros en comprender la fuerza de ese espíritu unitario,como esencia de la nación, desde los días del Moncada, del Granma, de la Sierra, de Girón y ante la edificación de la Patria nueva.

“A la unidad debemos lo que somos” y “Un pueblo unido jamás será vencido”, más que expresiones pronunciadas por el invicto líder en su indeleble magisterio al frente de la Revolución, sonlecciones útiles, vigentes, para todos los tiempos.

Esa postura incólume que mantienen sus seguidores, cual garantía de futuro, tiene alta significaciónpara los cubanos porque es símbolo de victoria de los mayores empeños y de los más puros ideales de los hombres y mujeres de la Mayor de las Antillas en su acontecer histórico desde 1968 hasta hoy. 

Y es que se ha comprobado en la práctica que la unidad representa un baluarte y una fortaleza imposible de franquear, ya que en la unión está la fuerza y numerosos ejemplos confirman que cuando, por determinadas causas, no se ha sido consecuente con su práctica hemos constituido blanco de reveses.

Por ejemplo, la Guerra de los Diez Años, primera gesta por la liberación del yugo colonial, fracasó básicamente por la falta de unidad de los mambises, pues en desunión entre sí marchaban la Cámara de Representantes, el Gobierno de la República en Armas y el Ejército Libertador.

División fue el origen esencial que condujo al claudicante Pacto del Zanjón, esa indigna paz sin independencia ni abolición de la esclavitud; pero Antonio Maceo, con tanta fuerza en la mente como en el brazo, salvó la honra y el decoro del pueblo con la Protesta de Baraguá, devenida en paradigma de intransigencia de la nación.

También por el divisionismo, igual destino trágico corrió la Guerra Chiquita que estalló a continuación de la Guerra Grande, en la cual prevalecieron el factor racial y la carencia de una preparación  adecuada para una contienda de tal magnitud.

Por eso José Martí, interpretando la necesidad histórica de la unidad, derivada de esas dramáticas experiencias, creó y lideró el Partido Revolucionario Cubano y desarrolló una obra colosal para cohesionar a los veteranos y a los pinos nuevos, para reanudar con éxito la Guerra Necesaria.

Ese espíritu unitario no fue solo patrimonio de los próceres de la soberanía nacional; identificó los sueños de los que nacieron después; fue bandera de la generación que asaltó al Moncada en 1953, de los combatientes de la lucha clandestina y de la Sierra Maestra, de quienes defienden las conquistas de hoy.

Legitimidad histórica y profundo sentido patriótico tiene la convocatoria del Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, de que preservar la unidad e identidad nacional es principio primordial en el contexto actual, caracterizado por la agresividad del imperio y recrudecimiento del criminal bloqueo de Estados Unidos hacia la isla.

Como nos enseñó Fidel hay que seguir cohesionados en tenaz lucha para cumplir el mandato que significa marchar en tiempos de injerencias del impero con la cabeza erguida, sin dejar de crear y trabajar, y sin vulnerar un solo principio ante amenazas y peligros, subraya el historiador Francys Velázquez.

El sentimiento de resistencia y unidad nacional nos fortalece como pueblo y se afianza en los postulados que refrenda la nueva Carta Magna, proclama el 10 de abril último, considera el trabajador jubilado de la construcción, Eliades Quesada.

Para la joven especialista de Turismo, Mirelis Ambrúster, nuestro mayor baluarte escontinuar unidos, solidarios y dignos para lograr la soberana aspiración de hacer un mejor país con todos y para el bien de todos, como lo quería Martí, el Héroe Nacional que sigue siendo guía para los cubanos.

Deja una respuesta