Ese legado de unidad

Tomado de ACN

Santiago de Cuba, 16 de feb.-Hay una antigua leyenda que refleja la enseñanza que un anciano quiso darles a sus hijos al entregarles una rama a cada uno para que la partieran, acción realizada sin dificultad, pero cuando les dio un conjunto de varillas ni el más fuerte pudo quebrarlas.

Ese relato tiene honda significación y su moraleja que se sintetiza en una frase reiterada un sinnúmero de veces por los cubanos en manifestaciones populares desde el triunfo de la Revolución, el primero de  en enero de 1959: “El pueblo, unido, jamás será vencido”.

Tal afirmación  representa una filosofía de vida y de actuación del pueblo de la Isla, expresada con creces a través de la historia tanto por los reveces resistidos a lo largo de 150 años de las guerras de independencia como por las victorias.

 Por ejemplo, del fracaso de la Guerra de los Diez Años los cubanos aprendieron que el regionalismo y el caudillismo únicamente sirvieron para empoderar al enemigo y reducir el poderío del Ejército Libertador hasta llegar al bochornoso Pacto del Zanjón.

 De ahí la visión extraordinaria de José Martí, quien para la organización de la Guerra Necesaria funda en 1892 el Partido Revolucionario Cubano, genuina prueba para cohesionar a los veteranos  luchadores y a los pinos nuevos en torno  a los esfuerzos  para el logro de la plena soberanía nacional.

Un decisivo paso del que escribiría Martí en el periódico Patria…”y a la palabra partido se amparan, para decir que se unen en esfuerzo ordenado, con disciplina franca y fin común, los cubanos que han entendido ya que, para vencer a un adversario deshecho, lo único que necesitan es unirse”, apunta en un artículo la periodista Magaly Zamora Morejón.

El más cercano ejemplo en tal sentido lo representa Fidel Castro, el máximo líder de la Revolución cubana, autor de la unidad nacional, según criterio del historiador y destacado intelectual de la Isla, Eusebio Leal.

En su intensa y larga faena emancipadora, Fidel sostuvo siempre el empeño por congregar en la diversidad de las fuerzas los intereses comunes que pudieran engrosar las filas de defensores de la más justa de las causas y de los ideales patrios.

Esa lucha perenne por articular de forma sólida todas las fuerzas conlleva a la reunión de Altos de Mompié, en plena Sierra Maestra, el 3 de mayo de 1958, de la cual se deriva la decisión  de unificar los mandos de la Sierra y del Llano bajo una misma jefatura, insiste Zamora Morejón en su trabajo.

Ese es el momento en que Fidel resulta nombrado Secretario General del Movimiento y Comandante en Jefe del Ejército Rebelde, una decisión con un claro carácter de unidad que expresaba el criterio de la guerra como un fenómeno que trascendía ya las fronteras de una sola organización.

En hechos importantes de la historia patria como la batalla de Girón, la campaña de alfabetización y la lucha contra bandidos, o en el enfrentamiento al criminal bloqueo económico, financiero y comercial contra el país se ha puesto de manifiesto la fuerza impetuosa de las masas, cuando prevalece el espíritu unitario en pos de un objetivo.

Gracias a tales antecedentes en Cuba se ha creado también la cultura de la solidaridad frente a eventos fortuitos o desastres como el caso de los huracanes que han azotado a la Isla, con una demostración bien reciente en el devastador tornado que afectó a varios municipios de La Habana, el 27 de enero último.

La certeza de que nadie quedará desamparado a su suerte, que nadie será olvidado, además de la seguridad de que unidos puede salirse adelante, es una idea legada por el invicto líder Fidel y cimentada con tesón por los cubanos para que sus frutos perduren más allá del tiempo.

Ese pueblo unido junto a sus principales líderes, es el que ha guiado y salvado a la Cuba socialista y revolucionaria de amenazas e invasiones del imperio por 60 años de Revolución en el poder, haciendo honor a la prédica martiana: “Perdura lo que un pueblo quiere”.

Tal convicción será manifestada, igualmente, en el referendo para ratificar la nueva Carta Magna de la República de Cuba el venidero 24 de febrero, cuando el pueblo hará ese ejercicio soberano en bien del destino de la nación y con la seguridad de que “El pueblo, unido, jamás será vencido”.

Por: Aída Quintero Dip.

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