Esos símbolos que alimentan el espíritu

Santiago de Cuba, 19 de dic.- Cada año a los cubanos les sobran los momentos sublimes para honrar a sus símbolos patrios; pueden hacernos vibrar el alma de solo escucharlos como ocurre con el Himno Nacional, o sencillamente nos emocionamos al pensar en el Escudo o la Bandera.

Venerarlos y colocarlos en el pedestal más alto de nuestra geografía y de nuestros corazones es expresión de los valores identitarios que distinguen a una persona, a un pueblo, a una nación.

Cuba está llena de símbolos: la Bandera de la Estrella Solitaria, el Escudo de la Palma Real y el Himno  Nacional son los más sagrados y también atesora atributos como la Flor Mariposa, la Palma Real y el Tocororo, que nos identifican en cualquier lugar del mundo.

Todos encierran valores y legados, alimentan el espíritu y de hecho lo fortalecen para dar  paso a una vida de entrega y a las acciones más heroicas, que sin esa fuerza tal vez seríamos incapaces de asumir o protagonizar.

Cuando se está lejos de la Patria escuchar apenas la música de esa ardiente estrofa: Al combate corred bayameses, puede provocar hasta las lágrimas.

Ver izar la Bandera en lo más alto del podio olímpico o de otra competición deportiva internacional y contemplar al atleta recorrer el estadio abrazado a tan entrañable símbolo, suscita  emociones únicas.

Cada uno tiene su historia vinculada al acontecer de este archipiélago donde se ha nacido y muchos quisiéramos también morir, para ser enterrados a la manera de la poetisa cubana Carilda Oliver Labra: Con toda la tierra encima. 

Los santiagueros siempre se disponen a estremecersecon las notas del Himno de Bayamo cada 31 de diciembre, cuando se despide el año viejo y se espera el nuevo, que coincide este 2019 con el advenimiento del aniversario 61 del triunfo de la Revolución, en una cita muy especial en el Parque Céspedes frente al Antiguo Ayuntamiento.

Asimismo cautiva la Mariposa, flor nacional, que por su blancura se le asocia a la pureza de los ideales, es expresión de delicadeza, gracia y esbeltez de la mujer y fue empleada por ella como una especie de clave en las guerras libertarias del siglo XIX.

Celia Sánchez y Vilma Espín, aún en misiones de guerrilleras, gustaban de usarla en el pelo como símbolo de feminidad, en los días difíciles de la guerra.

El Tocororo, ave nacional endémica de la Isla, es de bellos yvistosos colores y de nombre indígena Guatiní que habita en los lugares boscosos del país, especialmente en zonas montañosas.

La Palma Real, el árbol nacional, con su figura enhiesta soporta en pie la fuerza de los más furiosos vendavales, siendo expresión de la firmeza e hidalguía de este terruño frente a la hostilidad exterior.

Siempre han estado en nuestras luchas por la libertad, ayer junto a los mambises y rebeldes; hoy, acompañando a los cubanos en incontables batallas dentro y fuera de sus fronteras.

Cuba atesora también otra herencia tangible, sus héroes y mártires, museos y monumentos, los mausoleos que guardan los restos de Martí, Maceo, Céspedes, Agramonte y la piedra con las cenizas de Fidel; de los que cayeron en el Moncada, en la guerra de liberación nacional o en las misiones internacionalistas.

Tiene a Camilo, al Che, a Almeida; posee tradiciones, combatientes del Ejército Rebelde y la lucha clandestina, Héroes del Trabajo, personalidades míticas de la ciencia, la medicina, la pedagogía, la cultura y el deporte que son patrimonios de esta nación forjada con la gloria de sus mejores hijos.

Preservar tan rico legado constituye el gran desafío ante un mundo globalizado y frente a un imperio que quiere hacer prevalecer su hegemonía a toda costa.

Deja una respuesta