Están las dificultades y está el barrio

Santiago de Cuba, 3 de mar. – Es un pensamiento recurrente. Ellos apuestan por recrudecer el bloqueo, nosotros por resistir sus embates: tenemos la ventaja de la experiencia. Son tozudos, nosotros somos tenaces; aunque las actitudes sean parecidas las consecuencias son diferentes. Lo importante es que no nos pueden barrer y esa imposibilidad le molesta, los desespera, los enceguece.

Creemos que la Revolución se construye a diario, a pedacitos, ladrillo a ladrillo y se realiza en el quehacer de cada día, en la ciudad, en el barrio. Si el supermercado, como afirma Ramonet, es el nuevo templo del capitalismo, nuestro templo es la comunidad, el barrio, por eso hay queprotegerlo, vivirlo, disfrutarlo y mejorarlo cada día y para hacerlo con eficiencia hay que oírlo.

Que hay problemas, claro que los hay. Que faltan cosas, claro que faltan, pero tenemos mucha gente situada por encimas de cosas y carencias. Hay días que me levanto con los bolsillos temblorosos, pero no pido nada, me voy al trabajo. Tengo como aliado al barrio, por eso me voy tranquilo a dar mi clase y luego regreso a casa, otra vez tranquilo. Conozco mucha gente que actúa del mismo modo, y estamos vivos.

El barrio es intocable, tiene sus calles llenas de baches y salideros, tiene a su principal riqueza: sus gentes. Conozco muchos que se levantan temprano para ir a la escuela o al trabajo, otros que uno nunca sabe si se acostaron tarde o si acaban de levantarse. Aunque aún no aclara el día se sientan en el parquecito aledaño a La Raspadura a compartir unos tragos de ron casero, pero no se meten con nadie y si algún vecino lo necesita actúancon la sencilla convicción de la solidaridad. Todas esas cosas la tiene el barrio e incluso tiene más: se tiene a sí mismo.

Piensas en Rafael, un joven que viste crecer y que ahora es Mayor del Ejército, piensa en otro joven cuyo oficio consiste en levantarse tan temprano como se perro y dejar la calle bien limpia; en un albañil que trabaja duro y se llama Orestes, ni el mismo sabe por qué. Piensas en Lourdes, que no es del barrio, pero es como si lo fuera y que ha logrado a su condición de trabajadora por cuenta propia sumar la responsabilidad social y atender a los viejitos que viven en el asilo e Ciudamar. Piensas en Torres, quien murió hace algunos meses pero dejó su huella entre la gente por su innata capacidad para ayudar a los otros. Piensa en toda esta gente.

Del trabajo vuelves al barrio: siempre hay que volver, regresar a lo tuyo. Puedes caminar por el mundo, pero retornas. No tienes otra alternativa que volver. Puedes admirarte con lo visto en otros lares, te puedes enternecer o molestar. Pero tienes que volver a lo tuyo y sin darte golpes en el pecho dejar al corazón que explique, si es que hay algo que merezca ser explicado.

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