Exportamos o esperamos nuevas indicaciones

Santiago de Cuba, 27 de nov.- Es lamentable: para tomar decisiones tendemos a esperar a que nos digan lo que sabemos que hay que hacer. Esperamos por la orden, nos reunimos, analizamos, valoramos; todo muy democrático, muy hermoso. ¿Y el país? Bueno, el país que espere. A fin de cuentas, a pesar de problemas y limitaciones, conservamos el cargo , sus prerrogativas y el salario; además no podemos improvisar, hay que estudiar el asunto a fondo, no precipitarse. No nos están alertando continuamente de la necesidad de realizar estudios de factibilidad, entonces: ¿en qué quedamos, caballeros?

Por fin: ¿exportamos o no exportamos? Si en el mercado interno la presencia de los productos es inestable, cómo pensar en exportar. Si para vender en el mundo actual no alcanza con el entusiasmo – ese que a menudo nos sobra-; si se impone la calidad –esa que a menudo nos falta, tiene cabal sentido exportar. Entonces qué hacer, porque algo hay que hacer. A mi juicio habrá que meterse en el berenjenal de los problemas, desbrozar, trabajar duro, con profesionalidad, habrá que ser eficientes. Con respeto por el pensamiento y las dudas ajenas, me sumo a los que piensan que a los peros hay que ponerle un por y exportar porque es asunto de supervivencia.

Como no tengo dudas, pido permiso para proponer algunas ideas. En el territorio hay productos potencialmente exportables. Descartamos los que están posicionados en el mercado: café, azúcar, rones y otros. ¿Por qué no averiguamos que produce o que puede producir cada empresa, cada cooperativa, cada taller particular, que sea susceptible de exportarse especialmente para el área del Caribe e incluso en fronteras, pues a pesar del recrudecimiento del extraterritorial bloqueo norteamericano las inversiones extranjeras crecen y las compañías foráneas devienen un posible mercado receptor? ¿Porqué no nos decidimos y averiguamos en firme?

Mientras aguardamos por las indicaciones hay que ponerse a trabajar, a pensar y actuar como país, colectivamente, sin protagonismos estériles, sin desdeñar los criterios más humildes vengan de donde vengan, porque hay que convocar a todos los que puedan y quieran aportar; sin entusiasmos infundados, pero con optimismo. Creo que hay que comenzar por saber qué tenemos, que productos podemos vender en área caribeña ( flores, frutas, viandas, artesanías…) Si le ponemos atención a la calidad y establecemos una marca que se denomine , por ejemplo, Santiago de Cuba; si le garantizamos la necesaria seguridad a nuestros compradores y los conquistamos, hay muchas posibilidades de ganar.

Claro que habrá que sortear escollos como el bloqueo, pero en eso somos expertos, por algo estamos vivos.
En principio podrían concertarse acciones a mediano y corto plazos. Podría crearse un organismo administrativo y no académico como sugieren algunos. En esta propuesta la universidad cumpliría su papel como importante colaborador; pero el proyecto sería esencialmente gubernamental. Podría ser provincial o abarcar el sur del oriente cubano. Entre las primeras acciones se impondría paralelamente el estudio de productos exportables y de los posiblesclientes en el Caribe para hallar los denominados nichos; el análisis de costos y gastos: logística, facilidades comerciales y la previsión de las regulaciones legales. Dados estos pasos sedefinirán los productos a exportar a partir de tres condiciones básicas: calidad, cubanìa y precios.

En suma lo que proponemos es estudiar a los clientes potenciales yestudiarnosnosotros mismos. Saber que puede aportar cada organización, cada quien y ponerlo al servicio de la provincia que es en otraspalabras significa ponerlo al servicio del país. Claro que hay que trabajar duro y apoyarse en las técnicas de la comunicación social. Corresponde a los comunicadores asumir con humildad y sin dilaciones burocráticas su papel. Capital humano tenemos, sino para qué formamos tantos comunicadores sociales, ellos son parte significativa de estas propuestas como lo son todos los ciudadanos que se sientan identificado con su tierra. No creo que solicitar la colaboración de tdodos sea una petición excesiva.

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