Fábrica de Refrescos de Santiago de Cuba limitada en recursos pero con alteranativas para lograr cumplimientos

Santiago de Cuba, 14 de feb. – La obsolescencia tecnológica de las fábricas pertenecientes a la Empresa de Bebidas y Refrescos de Santiago de Cuba, gravita en gran medida en los baches productivos que tuvieron lugar durante todo el 2019, cuestión  que se discutía por los asistentes a la Asamblea de Balance de esta entidad productora comercializadora que aún con inestabbilidad, de todas maneras lograba insertarse con asiduidad en el mercado interno.

EMBER Santiago de Cuba comprende esta provincia y la de Guantánamo, con la responsabilidad de suministrar bebidas alcohólicas, aguas en diferentes surtidos, hielo y refrescos para el extremo oriental del país, con una búsqueda de calidad y eficiencia punteada en la mayoría de los casos por los clientes.

Como ejemplo está la fábrica Manuel Fariñas que dedicada a los rones y con mucho más 3 décadas de produccion, alcanza niveles productivos considerables aunque sin llegar a cubrir toda la demanda en este caso del ron marca refino en diferentes formatos ante recursos por momentos deficitarios, dígase botellas, pvc y tapas.

En esa misma cuerda se mueven otros centros fabriles de esta entidad, pero también con colectivos con el gran reto de cumplir con la política del país de sustituir importaciones en competencia con TECNOAZUCAR y CUBA RON ya con marcas reguistradas reconocidas, no sólo en el ámbito nuestro, sino con alcance en el mercado internacional…

La diversificación de la producción incluso retomando elaboraciones un día líderes, fue este otro punto expuesto por los asistentes a la asamblea que evaluaron la situación económica de EMBER, integrada por 6 unidades básicas y 4 entidades productoras.

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