Familia y retraso mental

Santiago de Cuba, 1 de ago. – La familia constituye la célula básica de la sociedad o sea la institución más simple basada en los lasos de parentesco conyugal y consanguíneo, que se establecen por el matrimonio y la procreación de los hijos.

Toda familia planifica tener hijos normales y saludables, si esto no sucede, trae aparejado un impacto psicológico que conlleva a la familia a transitar por tres etapas diferentes:

Confusión: En esta etapa los padres experimentan confusión acerca  de que es lo que su hijo tiene mal. Pueden encontrar difícil el entender y asimilar la información que se les da. La familia no está segura o no sabe que trastornos posee su hijo y teme por él.

Negación: Los padres pueden afrontar la información que, les brindan los especialistas  negando su validez y buscando otras opiniones. En muchas ocasiones pueden discutir con las personas que les brindan la información acerca del hijo, incluyendo expresiones de iras y presión o exigencias a los profesionales o a los miembros de la familia para que hagan sacrificios desproporcionados con relación al hijo.

En esta etapa la familia niega la discapacidad de su hijo y lo hace ver ante sus ojos un niño normal, aunque sepan que no es así.

Consolidación o aceptación: Cuando la familia puede reintegrarse y aceptar la discapacidad de sus hijos. La familia ya convencida de la discapacidad del hijo quiere buscar la manera de ayudarlo.

La culpabilidad y la vergüenza son también manifestaciones psicológicas que afecta a la familia de forma severa. Los padres generalmente experimentan fuertes sentimientos de responsabilidad y de orgullo asociado con el bienestar de sus hijos.

La culpabilidad de los padres con  hijos retrasados mentales se refleja en el sentimiento de culpa que se crea que hay algo que hicieron y que son responsables de los problemas de sus hijos o de su falta de poder remediar esos problemas.

A menudo mantienen estos sentimientos a pesar de las opiniones contrarias de los profesionales. La culpabilidad también se refleja cuando las relaciones se tensan y no son aceptadas esas deficiencias como de su familia e inculpan a otros.

La vergüenza se define como una emoción dolorosa causada por la conciencia de la propia culpa, defectos o impropiedad. Los padres suelen sentirse deshonrados  por la incapacidad de hacer ver que sus hijos con retrasado mental  son normales.

Este impacto origina desajustes en el medio familiar, las relaciones hogareñas oscilan entre la lástima y el rechazo, entre la sobreprotección y la falta de estimulación adecuada, la derivación de las vivencias sociales necesarias para el desarrollo de la psiquis del niño es lo que comúnmente sucede en los hogares de los discapacitados; se producen cambios también en los acontecimientos de la vida diaria , cambios en la interrelación de los miembros con otros de las  comunidad  y la necesidad de cuidados y servicios especiales.

Esta alteración en la dinámica familiar influye negativamente en la formación de modelos morales, así como, en el desarrollo de su personalidad, teniendo en cuenta que la actitud que los padres asumen determinará la estabilidad y seguridad cuando existe un equilibrio entre las relaciones familiares con las sociales.

Por esta razón el trabajo con las familias de estos menores es tan importante para un mejor entendimiento de su problemática y poder ayudarlos a buscar vías  para solucionar sus problemas y puedan cumplir con éxito su función educativa.

La necesidad de que la familia dedique esfuerzos en la formación de los hijos está dada porque los sentimientos de amor hacia la pareja, amor filial, maternidad, paternidad, hermandad, amistad y sobre todo los modelos morales, encuentran su forma de desarrollo dentro de la familia, en tanto, satisfacen sus necesidades biológicas y espirituales, ejercen una poderosa y positiva influencia emocional sobre los infantes, tanto para niños comunes como para niños con algún tipo de deficiencias.

La actitud de los padres con hijos retrasados mentales determina la seguridad y la estabilidad, cuando las relaciones familiares armonizan con las sociales; la estabilidad familiar estable, bien estructurada es la fuente de conocimiento de la cual se nutren los niños para conformar los patrones culturales primarios que rigen la actividad de estos. Si por el contrario en su fuente primaria,  las condiciones socio psicológicas son inapropiadas, las posibilidades de una formación integral y estables sería precaria.

La familia juega un papel fundamental en el desarrollo educativo del niño retrasado mental  ya que aquí encuentran un verdadero equilibrio personal de los padres para ayudarlos en su desarrollo. El hogar funciona como una escuela donde el niño aprende a vivir, a convivir, querer, odiar, atacar, defenderse, comprender al otro, aprender quienes somos, cómo se llaman, cómo deben hacer para evitar situaciones engorrosas.

La relación de los adultos o padres a las actividades de sus hijos y la aceptación de estos es muy importante para la educación de un niño con necesidades educativas especiales.

Un niño con retraso mental debe ser comprendido y aceptado por sus padres y demás miembros de la familia, pues en ello se inicia la educación, es la que da el marco propicio para su desarrollo personal, especialmente porque es el más frágil y limitado en sus necesidades y por tanto, más necesitado de ternura y comunicación, no sólo verbal, si no un ambiente adecuado.

Tampoco el niño retrasado mental debe sentirse por ello más débil que los demás miembros de su familia, más incapacitado, los padres deben lograr que se sientan igual que los demás.

Todo esto implica la gran responsabilidad que tiene el hogar, es donde se crea y se fomenta todos los patrones educativos de los niños, es por esto que los padres juegan un papel fundamental en la  educación de sus hijos, porque todo niño es el reflejo de sus padres. El niño retrasado mental o no va a  comportarse de acuerdo con la educación recibida en su casa.

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