Federadas santiagueras reparten nasobucos gratuitamente por Enramadas

Santiago de Cuba 2 abr.- Alrededor de 20 féminas santiagueras, en representación de la Federación de Mujeres Cubanas, salen de la céntrica Plaza de Marte con la misión de repartir, gratuitamente, 320 nasobucos o mascarillas, elaborados por federadas de la ciudad.

El objetivo es crear conciencia pero, además, responde a un fin práctico: no todo el mundo sabe coser ni tiene un vecino o amigo que sepa. Y aunque no debería haber muchas personas en la calle, los que están deben llevar la debida protección. Estamos en medio de una pandemia, una situación excepcional que no asolaba al mundo desde la terrible Gripe Española de hace un siglo, y hay que protegerse.

Bajan las federadas guardando la debida distancia por toda Enramadas, portando las banderas de la organización, y reparten los nasobucos y los consejos. “Mire, tenga dos”, le dicen a un joven que solo lleva un pañuelo cubriendo su boca, “porque con uno no basta, hay que cambiárselos”. A una joven que lleva el aditamento mal colocado, le llaman cortésmente la atención. “Usted está fuerte, pero proteja a sus viejos y su familia, póngaselo bien”, le dicen.

federads1Las personas comienzan a asomarse a la calle más céntrica de Santiago cuando entienden de qué va la cosa. Un señor mayor, con muletas, escucha las explicaciones. “Al compañero dale uno bien grueso, que está en los grupos de riesgo”, comenta una federada. Las mascarillas son de triple tela, hechas de retazos. Algunas tienen rayas, cuadros, colores bonitos. “Para que combine”, dice una de las voluntarias, que antes de entregarlos escoge el color adecuado para la ropa que lleva el receptor.

“Vaya, coge tu nasobuco gratis aquí”, pregona una de las féminas, con el típico humor santiaguero. “No es que no me lo tome en serio”, aclara, “pero mientras más gente se entere de lo que estamos haciendo, mejor. Así se asoman y les podemos dar”. También reparten pequeños volantes con instrucciones sobre cómo enfrentar el coronavirus, y les recuerdan a las personas que deben quedarse en casa la mayor cantidad de tiempo posible. Los nasobucos se están acabando, y todavía hay que llegar hasta la Alameda.

La comitiva avanza, cumpliendo una labor necesaria. El viernes piensan salir de nuevo, con más aditamentos para entregar. Las mujeres cubanas, siempre tan prácticas, han decidido ponerse manos a la obra y responder con el trabajo de sus manos a una necesidad real. “Ya no hay excusas: ya tiene su nasobuco, ahora a usarlo”, le sugieren a las personas que reciben gratuitamente su mascarilla.

Escrito por MARIA DE JESUS CHAVEZ VILORIO

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