Felicidades Papá

Ser papá no es tan fácil como algunos creen. Aunque con los cambios sociales ya no es extraño ver a muchos jóvenes asumiendo su rol de una forma diferente. Cada cual en su época, aunque a decir verdad, cuando se ama a los hijos, el amor ha estado ahí prevaleciendo por encima de todo.

Cuando el viejo Pedro tuvo a su primer bebé se sintió realizado. Lo quiso a su manera aunque para él darle un beso o una caricia, pasarle la mano ante una caída, o felicitarle por las notas en la escuela no era su prioridad. Estaba convencido que educarlo bien significaba transmitirle el ejemplo de ser fuerte; de aguantar el dolor porque el llanto era para niño flojo; de jugar a la pelota porque la casita le pertenecía a las niñas, de tener muchas noviecitas para demostrar su hombría.

Pero cuando Pedrito creció, se propuso ser un padre diferente. Reconoció los hermosos valores que su padre le instruyó de niño y también le enseñó a sus hijos el respeto, la cortesía, la honradez y la solidaridad… pero sus pequeños principitos sintieron la protección del hombre que con cariño les levantó del suelo ante un mal paso, que les dejó llorar ante el dolor, les permitió jugar a la casita educándoles que en la familia hay papá y mamá y agradecieron mucho el abrazo afectuoso el día de cumpleaños.

Por esas conductas que marcan el tiempo, es que la celebración del Día de los Padres que tuvo lugar por primera vez en Cuba el 19 de junio de 1938 por iniciativa de la escritora y artista Dulce María Borrero, debió ser muy diferente a lo que vivimos hoy. Incluso hasta hace unos años la connotación del tercer domingo de Junio no tenía la trascendencia con que apreciamos la efeméride en la actualidad.

Esta evolución social del niño para ser papá tuvo un antecedente muy hermoso en José Martí, quien escribió en La Edad de Oro: Para los niños es este periódico, y para las niñas, por supuesto. Sin las niñas no se puede vivir, como no puede vivir la tierra sin luz. El niño ha de trabajar, de andar, de estudiar, de ser fuerte, de ser hermoso…Pero nunca es un niño más bello que cuando trae en sus manecitas de hombre fuerte una flor para su amiga, o cuando lleva del brazo a su hermana, para que nadie se la ofenda…

Y para el hijo querido e idolatrado escribió Martí en su libro de poemas Ismaelillo:

Espantado de todo, me refugio en ti. Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti. Si alguien te dice que estas páginas se parecen a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte así…

Si bien en su época José Martí ya mostró el amor a su hijo sin ninguna hipocresía y sin temor a ser diferente, en esta etapa moderna le correspondió a su más fiel seguidor, al líder cubano Fidel Castro Ruz, contribuir con sus enseñanzas a transformar ideológicamente en el niño el concepto machista de la actitud de los hombres y feminista de las mujeres con un concepto que paulatinamente tiene sus resultados.

Con su visión adelantada y futurista ante la sociedad, él nos hizo comprender que hombres y mujeres son iguales y tienen los mismos derechos. En la familia valen mamá y papá, ambos aman, educan, tienen sensibilidad para cuidar a los hijos, protegerlos y defenderlos. Al asumir su papel, paulatinamente papá además de su autoridad, ganó el respeto, la admiración y el cariño de la familia.

Es por ello que la celebración del Día de los Padres alcanza una connotación diferente, pues niños y niñas ven la necesidad de la figura paterna y la distinguen como la persona que junto a mamá, debe intervenir en su educación, formar parte de los momentos más importantes de su vida, en fin, ocupar el lugar que merece cuando lo ha ganado.

Este domingo 20 de Junio No habrá grandes celebraciones porque la situación epidemiológica con la COVID-19 no lo permiten, pero dondequiera que esté el papá que queremos, el abuelo, o el bisabuelo deberá recibir el mensaje de felicitación de hijos, nietos biznietos y de la familia.
A todos desde aquí: FELICIDADES PAPA.

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