Fidel y Santiago, una relación afectiva e histórica

Santiago de Cuba, 29 de dic.- Cuántos elogios hermosos se ha ganado Santiago de Cuba a lo largo de su rica historia: majestuosa, rebelde y heroica, necesaria e insustituible, inspiración de su gente llana y afable para el trabajo y el amor,y de poetas, trovadores, músicos, patriotas, intelectuales…

  Orgullo de Cuba entera, la urbe indómita ha sido cantada, pintada, narrada, y siempre, en el pincel, en el piano, la guitarra o la expresión, queda el enaltecimiento.

  José Martí, el Apóstol de la independencia, la encumbró cuando en 1889 y sobre el poeta José María Heredia dijo: ‘’Donde son más altas las palmas en Cuba nació Heredia: en la infatigable Santiago…’’

   La Patria toda, representada en Mariana Grajales, la madre de los Maceo, la santiaguera, permaneció para siempre en el verso conmovedor de Manuel Navarro Luna:

‘’¡Es Santiago de Cuba!¡No os asombréis de nada!¡Por allí anda la madre de los héroes!¡Por allí anda Mariana! (…) Allí las madres brillan como estrellas heridas y enlutadas. Recogieron el cuerpo de sus hijos derribados por balas mercenarias, y, después, en la llama del entierro, iban cantando el himno de la Patria(…)

  Con el ataque a aquel cuartel que difundió Revolución hacia  las casas, las calles y  las montañas,  Santiago de Cuba fue también inspiración para la palabra del Comandante Fidel, quien la distinguió como ‘’la ciudad que se convirtió en el símbolo del inicio de la lucha revolucionaria en nuestro país’’.

  Desde Santiago de Cuba proclamó al mundo el triunfo de la Revolución cubana y su convicción en la victoria definitiva: ‘’La República no fue libre en el 95 y el sueño de los mambises se frustró a última hora.  La Revolución no se realizó en el 33 y fue frustrada por los enemigos de ella.  Esta vez la Revolución tiene al pueblo entero, tiene a todos los revolucionarios, tiene a los militares honorables.

 “¡Es tan grande y tan incontenible su fuerza, que esta vez el triunfo está asegurado! Podemos decir con júbilo que en los cuatro siglos de fundada nuestra nación, por primera vez seremos enteramente libres y la obra de los mambises se cumplirá”.

  El primer día de la libertad, el combatiente victorioso exponía: ‘’No se trata de halagar demagógicamente a una localidad determinada, se trata, sencillamente, de que Santiago ha sido el baluarte más firme de la Revolución”.

  Y entonces profetizó lo que constituye una certeza: ‘’ En Santiago de Cuba y en la Sierra Maestra tendrá la Revolución sus dos mejores fortalezas’’.

  Desde esta tierra Fidel estampó frases que sellaron esencias dentro del proceso revolucionario: ‘’Los hombres mueren, el Partido es inmortal’’ o «Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad”.

   Pero existe un elogio en la palabra de Fidel que es el que cala profundamente, el que enorgullece y perdura, el que firma definitivamente la relación afectiva e histórica entre  líder y pueblo, el que reconoce la osadía, el amor, la sangre derramada, el aliento, la  incondicionalidad y la confidencia.

    Al antiguo Ayuntamiento, en el mismo corazón de la ciudad, al Parque Céspedes, volvió en 1984 para entregarle a Santiago el Título Honorífico de Ciudad Héroe de la República de Cuba y la Orden Antonio Maceo, y entonces se sintieron las palabras de encanto, de gloria:

 ‘’¡A ti te otorgamos hoy el título de Héroe de la República de Cuba y la Orden «Antonio Maceo», aquel insigne hijo tuyo que nos enseñó que jamás un combatiente cesa en su lucha, que jamás puede haber pactos indignos con el enemigo, que jamás nadie podrá intentar apoderarse de Cuba sin perecer en la contienda!

  Tú nos acompañaste en los días más difíciles, aquí tuvimos nuestro Moncada, nuestro 30 de Noviembre, nuestro Primero de Enero. A ti te honramos especialmente hoy, y contigo a todo nuestro pueblo, que esta noche se simboliza en ti. ¡Que siempre sean ejemplo de todos los cubanos tu heroísmo, tu patriotismo y tu espíritu revolucionario! ¡Que siempre sea la consigna heroica de nuestro pueblo lo que aquí aprendimos: Patria o Muerte!

¡Que siempre nos espere lo que aquí conocimos aquel glorioso Primero de Enero: la victoria!

¡Gracias, Santiago!’’

  Ahora Santiago de Cuba custodia las cenizas de Fidel junto a su Maestro José Martí, Carlos de Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, y Mariana Grajales, la madre de todos los cubanos, tierra agradecida, la que inició el camino, la ciudad baluarte, su mejor fortaleza.

Foto de Internet

Por: Aída Quintero Dip.

 

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