Fidel y su profundo humanismo

Santiago de Cuba, 21 de nov.-  El Comandante en Jefe Fidel Castro brilló en las muchas batallas que libró en su vida de excepcional revolucionario: en la Sierra Maestra, en Playa Girón, en la Revolución en el poder, en las Naciones Unidas, pero pocas impactaron tanto como la asumida, cual padre hacia un hijo, por la liberación del niño Elián González secuestrado en los Estados Unidos.

Fidel deslumbró por su profundo humanismo y conmovió al propio pueblo norteamericano y al mundo entero ante el hecho inverosímil de un jefe de Estado ocuparse por completo del retorno del niño a su progenitor, Juan Miguel González, y al seno de la familia y hogar en Cárdenas, provincia de Matanzas.

Ya graduado de ingeniería en la Universidad, Elián ponderó el gran humanismo de Fidel que él sintió en carne propia luego de su regreso a Cuba en los asiduos contactos que tuvo con el Comandante en Jefe, pendiente siempre de sus estudios, de sus avances y de su vida.

La grandeza humana de Fidel se puso de relieve ante los reveses y las victorias, como organizador de la guerra de insurrección nacional, en su etapa de jefe guerrillero, y en más de 50 años de Revolución en el poder, virtud que le nació siendo niño en su natal Birán, en Holguín.

Cuentan que cuando iba al río a bañarse con sus hermanos, les  regalaba su ropa a los niños necesitados de la comunidad, y después decía a los padres que la corriente de río se la había llevado.

Esos valores saltaron a la vista en los días de la guerra en la Sierra Maestra donde siempre estuvo atento del más mínimo detalle, de la comida de sus compañeros de armas, del estado de la ropa que vestían, la medicina para los enfermos, los heridos y los que morían en combate, lacerante para su espíritu rebelde y sensible.

Tal cualidad se puso de manifiesto en el tratamiento a los enemigos que eran prisioneros, nunca permitió que alguien vejara a un soldado batistiano ni a un traidor, incluso después del triunfo revolucionario orientó que los huérfanos fueran tratados igual sin distinción de quiénes habían sido sus padres.

Caridad García Rondón, profesora de Derecho de la Universidad de Oriente, rememora aquel emocionante pasaje de la expedición del yate Granma cuando cayó un compañero al agua y Fidel dijo que hasta que no lo rescataran  no seguirían viaje, a pesar del riesgo de ser descubiertos.

El Comandante de la Revolución, Juan Almeida Bosque, uno de sus más entrañables hermanos de lucha, no se cansaba de repetir ese episodio de diciembre de 1956 que le dio la medida de quién era Fidel, un hombre capaz de todo por los demás.

Su gran amigo, el célebre escritor colombiano, Gabriel García Márquez, veía en Fidel a un ser humano increíble, que cuando hablaba con la gente en plena calle, el diálogo recobraba expresividad y la franqueza de los afectos más sentidos. Y lo abrazaban, le reclamaban, le planteaban problemas, en un intercambio sui géneris donde prevalecía la verdad sin titubeos.

“Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer”, argumentaba el Premio Nobel de Literatura, ya fallecido.

Solo un alma como la suya pudo idear la Operación Milagro en complicidad con el también fallecido presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, iniciada en 2004 con el objetivo de operar a seis millones de latinoamericanos y caribeños en un plazo de 10 años.

Este programa gratuito de rehabilitación oftalmológica ha cambiado la vida de millones de personas. Su impacto no puede describirse con palabras, sino con el hecho de que ha posibilitado que los beneficiados tengan una mejor calidad de vida y puedan incorporarse a la sociedad.

Es una muestra del humanismo y solidaridad que desde su triunfo mismo le inyectó Fidel Castro a la Revolución cubana, que bajo su liderazgo ha llevado salud y esperanza a numerosas regiones del mundo, sin importar distancias, ni diferencias políticas.

Millones son los que hoy agradecen ese altruismo del eterno líder cubano y lo llevan en su corazón para siempre como el hombre humano y generoso que siempre fue.

  “Hemos leído y escuchado mucho a Fidel Castro, pero aún no lo conocemos bien, hay que estudiarlo más para hallarle todos los días un significado nuevo a la gran obra que fue su vida, donde destaca su profundo humanismo, dijo la periodista y escritora Katiuska Blanco, considerada una de las más importantes biógrafas del líder de la Revolución.

Luego de rendirle tributo frente al monolito que atesora sus cenizas en el cementerio patrimonial Santa Ifigenia, como la esencia misma de Fidel definió  Blanco la sensibilidad del reconocido estadista, durante la conferencia sobre el legado humanista de Fidel Castro con que abrió el espacio teórico de la Feria del Libro 2017, en Santiago de Cuba.

Autora de títulos imprescindibles para conocer la vida y obra del Comandante, Katiuska argumentó que ese sentimiento es el que mueve todo en él, «todas las luchas de Fidel fueron posibles porque sintió eso dentro de sí».

Por Aída Quintero Dip

 

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