Formación de capacidades para el desarrollo local

Santiago de Cuba, 8 de mar. – Hablar de desarrollo local sugiere como protagonistas fundamentales a los gobiernos, al partido, a las organizaciones políticas y sociales, así como a la población de los territorios.

Los gestores de este proceso son las comunidades y sus estructuras políticas, sociales y económicas, por tanto, los colectivos de investigadores fungen como acompañantes, asesores, capacitadores y facilitadores.

El trabajo de desarrollo local tiene como objetivo esencial, potenciar la competencia municipal, a partir de la capacitación, en un ambiente de innovación social y tecnológica, que propicie enfrentar con éxitos los complejos retos de desarrollo sostenible y equitativo.

El desarrollo local es un proceso que ha de ser continuo e institucionalizado. Requiere de la participación cada vez más calificada e interesada de todas las personas e instituciones involucradas en él, ante todo los gobiernos de las localidades.

Refiero aquellas personas, organizaciones, instituciones y colectividades cuyos intereses sean susceptibles a estar concernidos por el desarrollo en cuestión.

Esa participación necesita entonces de la calificación, de entrenamiento habilitación; no sólo de entusiasmo y deseo, por cuanto, capacitar significa hacerse apto,  habilitar, entendido este último como facilitar lo que necesita la persona.

Otras definiciones más abarcadoras, reseñan la complementación de la educación académica del empleado o prepararlo para emprender trabajos de mayor responsabilidad.

Por su parte, otras teorías manifiestan que la capacitación es el conjunto de conocimientos sobre el puesto en el que las personas se deben desempeñar de manera eficiente y eficaz.

La  importancia de la formación de capacidades a los actores locales, como parte del aprovechamiento y potenciación de la estructura del Poder Popular, tan sólidamente constituidas en el país, contribuyen al fortalecimiento de las relaciones horizontales en esa escala, así como, a la construcción de métodos y estilos de trabajo adecuados y pertinentes para cada lugar.

Entendamos esta capacitación desde nuevos estilos, con maneras dialogadas y temas que los propios involucrados definan.

Esta formación de capacidades facilita la articulación de las acciones desplegadas por los líderes locales e incrementa la gestión del conocimiento y la transferencia de tecnologías, procesos en los que se amplían los nexos entre las estructuras y la población. Es donde se potencia la participación de los diferentes actores presentes en el territorio.

De la misma manera, este proceso fomenta la capacidad de autogestión. Se basa en la construcción colectiva, donde la población no sólo demanda y las estructuras generan soluciones, sino que potencia el aprovechamiento de los espacios y canales de participación, a partir de las herramientas que esta les propicia.

Por: Mayra Elena Salas Vinent.

 

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