Formación laboral en los adolescentes con discapacidad intelectual

Santiago de Cuba, 6 de sept.- La diversidad funcional es inherente a la propia existencia de la humanidad. Las capacidades funcionales han sido un criterio de medición y clasificación del ser humano, atribuyéndole una identidad individual y social.

Esta construcción social de la discapacidad se ha definido en consonancia con los valores socioculturales de cada momento histórico. Sin embargo, en los albores del siglo XXI todavía es latente la discapacidad como causa de desigualdad social, a pesar del avance legislativo actual. Esta desigualdad de la población para con la discapacidad conlleva a estos a una constante situación de inferioridad y es transversal a todas las áreas de su vida.

La discapacidad es un fenómeno diverso, multidimensional y complejo que presenta dificultades conceptuales, determinando problemas de medición, pues no todos los estudios, registros y estadísticas denominan a la discapacidad bajo los mismos términos, midiendo en muchos casos realidades distintas.

En materia de discapacidad, la propia definición y los modelos de inserción social han evolucionado en estas últimas décadas con importantes avances, en aras de un mejor conocimiento de este fenómeno, hacia una integración social más real.

El análisis acerca de cómo debe ser el proceso de formación laboral de los adolescentes con discapacidad intelectual, implica adentrarse en el estudio alrededor de la comprensión de sus necesidades y posibilidades individuales de desarrollo, la actitud asumida por la sociedad y las particularidades que deben adoptarse en la institución escolar para la conducción de este proceso.

La formación laboral, debidamente organizada, si bien propicia el desarrollo de las habilidades para planificar, ejecutar y controlar las operaciones durante la actividad laboral, incide favorablemente en el desarrollo personal del individuo. Por tanto, es posible lograr en los adolescentes con discapacidad intelectual la apropiación de los conocimientos, hábitos, habilidades, valores y normas laborales, si se ponderan, junto al nivel de desarrollo psíquico individual alcanzado, sus posibilidades potenciales para lograr adecuados niveles de autonomía personal.

El éxito de la realización de las actividades laborales para este tipo de escolar, depende que la estimulación que se ejerza sobre él, por tanto, se precisa del empleo constante de estímulos tales como: elogios y reconocimientos al buen trabajo realizado por pequeño que este parezca, así como, su recompensa moral y material, con énfasis en la repercusión que tiene y tendrá para su vida personal y social.

De esta forma, se crea un clima emocional favorable capaz de provocar el interés por su realización, todo lo cual le posibilita ser capaz de identificar su potencialidad laboral y aprovecharla en función de su desarrollo, en correspondencia con el pensamiento de Vigotsky cuando enfatiza… vencer el defecto e identificar su potencialidad.

Sin embargo,el tratamiento a la formación laboral sigue siendo insuficiente, por cuanto, se debe profundizar en el análisis del papel que desempeña el contexto comunitario y las relaciones que se han de establecer entre los espacios formativo-laborales.

El fin de la Educación Especial es la integración de los adolescentes con discapacidad intelectual como individuos plenos en condiciones de poder disfrutar las posibilidades que ella ofrece, contribuir a su perfeccionamiento y equipararlos para que alcancen vida adulta, feliz y productiva.

Deja una respuesta