Frank País, ese patriota modelo para la juventud

Santiago de Cuba, 30 de nov.- Herida por el dolor ante el asesinato deFrank País, su madre, Doña Rosario no se cansaba de repetir que como hijo era un modelo y como patriota también, con la certeza de que seguiríailuminando los destinos de Cuba porque: «Hay hombres que hasta después de muertos dan luz de aurora».

Ciertamente el ejemplo de este joven de profunda vocación martiana devenido avezado jefe de la lucha clandestina, continúa motivando las mejores causas y acciones de las nuevas generaciones que se inspiran en él para hacerle bien a la Patria.

Uno de los que combatió bajo sus órdenes en la legendaria ciudad, en el levantamiento armado del 30 de noviembre de 1956, Juan Grau Durán, lo calificó como “Hombre inmenso, revolucionario cabal, capaz de levantar en vida a Santiago de Cuba y de levantarla también en la muerte”.

Frank merece ser evocado y honrado por simbolizar los valores más auténticos de la juventud de su época, por su consagración a una causa tan justa y noble, empeñado en transformar el triste panorama de opresión que reinaba, para regalarle a la nación la soñada libertad y soberanía plenas.

De esa savia que nutría el espíritu rebelde y generoso del destacado luchador debe alimentarse la nueva generación de cubanos, con la edificante misión de preservar hoy la Revolución ante la política injerencista, nuevos peligros y amenazas de la administración de Donald Trump y el recrudecimiento del criminal bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba.
Su muy cercana colaboradora, Asela de los Santos, quien estuvo bajo su dirección en las acciones del 30 de Noviembre, siempre recordaba su condición de maestro, educador, demostrada en sus admirables lecciones de patriotismo y el magisterio que ejerció en todos los combatientes.

Testimonio de su estirpe de patriota es lo que revela en carta a su novia: “Tienes una rival que me ha robado en cuerpo y alma…he sufrido tanto por ella que la amo profundamente, de corazón. He olvidado todo, tú, yo, los demás, solo ella me interesa. En mis venas arde un solo deseo: servirla”.

Realmente son pocos los ejemplos de existencia tan corta –apenas 22 años- y que haya ofrendado tanto a la Patria, al punto de haber sido escogida la fecha de su muerte: 30 de julio (1957) como Día de los Mártires de la Revolución, por haber encarnado las virtudes de lo más prometedor de la juventud que lo dio todo en aras de conquistar la libertad de Cuba.

Frank cimentó un espíritu rebelde ante todo dogma, que le valió ser el alma del levantamiento armado de su indomable ciudad; en su condición de jefe nacional de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio, supo organizar y aglutinar las fuerzas en una acción intrépida para distraer el poderío enemigo y apoyar el desembarco del yate Granma, con Fidel Castro al frente y su carga de héroes y esperanza.

Sobre ese hecho y su guía subrayóla combatiente Gloria Cuadras, que lo quería como a un hijo: “Frank honró el uniforme verde olivo y el uniforme verde olivo se honró con él. Lucía muy bien y tenía una expresión de felicidad en el rostro, que nunca se borró de mi corazón”.

“Verlo con dos lágrimas en los ojos a un hombre tan valiente fue doloroso, cuando el fracaso del levantamiento del 30 de Noviembre”, señaló la Heroína del Moncada, Haydée Santamaría, quien jamás olvidó su mirada profunda y que desde que lo conoció apreció en él su grandeza, según confesó en una ocasión.

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