Frank País y el Movimiento 26 de julio

El joven maestro santiaguero Frank PaísGarcía fue un líder natural. Participó en las manifestaciones de repudio al régimen instaurado por Fulgencio Batista tras el golpe militar del 10 de marzo de 1952. Posteriormente apoyó la acción de otro joven revolucionario cubano, Fidel Castro, el Líder Histórico de la Revolución Cubana,quien dirigió el asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Fundó el grupo deAcción Revolucionaria Oriental (ARO) integrado en su mayoría por jóvenes  ortodoxos, entre  los cualesse hallaban varios estudiantes de la Universidad de Oriente quienessobresalierondurante las protestascontra la tiranía.

El 15 de mayo de 1955 Fidel y varios de los moncadistas presos en Isla de Pinos, fueron amnistiados por el Gobierno batistiano que no pudo resistir la presión popular. En el barco que trasladaba a los revolucionarios hacia la capital, estos se reunieron yacordaron organizar el Movimiento 26 de Julio cuya primera misión sería aglutinar a las células revolucionarias. Cuando Fidel conoció de la existencia de ARO invitó a Frank País a unirse al movimiento. Y el joven santiaguero y sus compañeros aceptaron.

En su segunda visita a México, en octubre de 1956, Frank se entrevistó con Fidel quien lo nombró Jefe de Acción Nacional del Movimiento 26 de Julio y le dio instrucciones para apoyar el desembarco del Granma que arribaría a Cuba antes de finalizar el año. A Frank le correspondió organizar el alzamiento del 30 de noviembre, atacar varios enclaves militares de la tiranía en Santiago  para facilitar el arribo de los expedicionarios. El pueblo santiaguero aportó su cuota de heroísmo y cumplió lo previsto.

“Calificado por Frank País como el espectáculo hermoso de todo un pueblo peleando por su plena libertad, el levantamiento armado del 30 de noviembre de 1956 reveló que, a pesar de la represión impuesta por el régimen del tirano Fulgencio Batista para maniatar a las clases más humildes, la población santiaguera constituiría un firme baluarte en la lucha revolucionaria”, escribe Beatriz Rodríguez.

El 30 de julio de 1957 Frank País y su hermano de combate Raúl Pujol, fueron asesinados por hombres a sueldo de la dictadura, en el Callejón del Muro, sitio donde se les  rendirá homenaje a ellos y a los otros mártires que cayeron por nosotros. Por la significación de la fecha este día fue designado justamente como Día de los Mártires de la Patria.

El año pasado, el pueblo santiaguero le rindió el tradicional tributo. Una peregrinación multitudinaria de quienes no olvidan los recordó. Hombres y mujeres de Santiago de Cuba, marcharon juntos para evocar a Frank y a Pujol y a miles de cubanos que murieron para que estemos vivos. El desfile partió del Parque Céspedes, del corazón de la ciudad, hacia el Cementerio Patrimonial Santa Ifigenia. Como todos los años fue una manifestación de duelo popular y de reafirmación revolucionaria.

En una manifestación de pueblo se convirtió el sepelio de Frank País y de Raúl Pujol

En 1957,cuando fue asesinado el joven Frank País encabezaba el Movimiento 26 de Julio, la principal fuerza política y guerrillera que enfrentaba al gobierno batistiano en la clandestinidad. Tenía solo 22 años. Si su muerte aflige, su sepelio enorgullece por la valentía del pueblo santiaguero, que desafió a las fuerzas de la tiranía y acompañó  el cadáver del revolucionario hasta el sitio donde hoy reposan sus restos.

Cuando se piensa en Frank duele que tantos jóvenes tuvieran que morir para reconstruir moral y políticamente un país y por eso sentimos la necesidad de recordarlos: porque la historia no perdona ni aún a quienes pretenden ignorarla. Reconocemos al joven santiaguero como un líder capaz de conducir al Movimiento 26 de Julio, factor  clave en el apoyo con armas y hombres a los combatientes del Ejército Rebelde,  protagonistas del triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959. Como dijimos en esta misma página: “El asesinato de los jóvenes santiagueros por aquella  dictadura sangrienta obliga a recordar. Aun cuando el mundo cotidiano está lleno de problemas y preocupaciones diarias, hay que rememorarlos porque,  el olvido también mata”.

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