Gentes entretenidas en los por qué

Santiago de Cuba, 10 de feb. – La Universidad de Oriente, la que conozco, gestiona el apoyo hacia las empresas. No hay que darle un diploma por hacerlo, es su obligación social. Las universidades tienen que ponerse al servicio de las empresas, de la comunidad. Mas, hay quienes aún ignoran un asunto tan evidente y, consciente o inconscientemente, obran en sentido inverso e intentan que las empresas y la comunidad se pongan al servicio de la universidad. Pero fortuna son minoría. Pero hay casos donde esta postura se manifiesta, digamos en la Carrera de Comunicación Social; lo digo con todas sus letras porque es la especialidad donde, desde su fundación, imparto docencia.

Esta pretensión nociva incluye a algunos comunicadores. Cuando hace casi 20 años nació la carrera, nos acusaban de jibarismo teórico. Tenían razón: carecíamos de la formación teórica que es imprescindible. Gracias al empeño editorial que acompañó al proceso de universalización de la enseñanza pudimos acceder a textos relevantes cuya existencia desconocíamos. Hoy lacoyuntura es distinta: lo que sobra es la información y lo que en ocasiones falta es la habilidad para orientarse en el maremágnum informativo. Ahora nos acusan de lo contrario y, a veces, vuelven a tener razón.

Sucede que hay personas empecinadas en teorizar sobre asuntos que apenas conocen o que han digerido mal. La teoría resulta necesaria como instrumento para guiar a la práctica que es donde la teoría se realiza. Tenemos teóricos de última generación que, incapaces de armar el parecer propio, asunto disculpable, toman los criterios ajenos, de realidades tan distintas a la nuestradonde dichas teorizaciones asumidas acríticamente sondisfuncionales o al menos contraproducentes. Cuba es un país distinto. No se trata de enemistarnos con la teoría sino de asumir los criterios que pueden prosperar en nuestra realidad sin caer enlos extremos que en este caso pueden conducir al colonialismo cultural.

En agosto del año pasado, en esta misma página, me referí al asunto y lo denominé como la ciclogénesis, enfermedad que reside en asumir como válidas situaciones ajenas a nuestro contexto sin reparar en sus consecuencias. La ciclogénesis, como su nombre lo indica, es cíclica, es como especie de hidra que se reproduce y si la fertilizamos crece y se vuelve poderosa ante los ojos pasivos de quienes la contemplan e ignoran que vivimos en un mundo donde la batalla simbólica es crucial.

El país en los últimos años ha subrayado el papel de la Comunicaciòn Social un instrumento valioso en el desarrollo del nuevo modeloeconómico social de la Revolución. Sin embargo, tenemos gente que parecen estar al margen del asunto y se entretienen en los por qué. Usted va a las reuniones a sufrir y los oye hablar de proyectos investigativosde dudoso aporte, tan hermosos que lo único que precisan es atenerse a la realidad. Y como se quejan. Ahora se quejan de que con el aumento de salario se incrementan los guarismos de la cuota sindical. Cuestionan a sus estudiantes y los comparan con los de generación a los cuales califican demásmaduros. Se quejan sinimportarle el tiempo ajeno.

Ramiro Remón, un comunicador avezado en estas lides de reuniones e informes, es promotor del diálogo, pero en ocasiones pierde la paciencia y da orientaciones en directo. Y la pregunta grande es si estos quejosos que andan muchas veces por las nubes serán capaces de formar bien a los mismos jóvenes que tanto critican. Tal vez no valga la pena inquietarse demasiado, al paso que vamos terminarán por cuestionarse a sí mismos en un arranque de autoflagelación. No los condeno porque, pensándolo bien, en parte somos responsables de que actitudes como la ciclogénesis exista entre nosotros.

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