Gigantesca fiesta de las letras para disfrute del pueblo

Santiago de Cuba, 27 de feb.-El gran mérito que tiene esa gigantesca fiesta de las letras para el disfrute de las buenas obras, que se desarrolla en Cuba, es que nunca ha dejado de celebrarse a pesar de las lógicas limitaciones económicas de un país bloqueado durante más de medio siglo, pero preocupado siempre por el bienestar y espiritualidad del pueblo.

  En cada Feria del Libro se manifiesta el espíritu de solidaridad y unidad, en defensa de la verdad y de la cultura que caracteriza a nuestro pueblo y en la que participan  público de todas las edades y escritores, editores, promotores, libreros, bibliotecarios de la Isla y de otras partes del mundo.

  Esta fiesta constituye un abrazo de felicidad que abarca a todo el país y concluye en Santiago de Cuba, dedicada a la hermana República Argelina Democrática y Popular como País Invitado de Honor y a Eduardo Heras León, narrador, periodista, crítico, Maestro de Juventudes, Premio Nacional de Edición y Premio Nacional de Literatura.

  Este es un hombre de esos que ha multiplicado su tiempo, no solo para dejar en sus letras el testimonio de una época, sino también, y muy especialmente, para vivir junto a su pueblo, ya que no solo ha sido un soldado de las letras, sino que desde las milicias combatió en Girón y en cada batalla que Cuba ha dado por su verdad y su cultura, según se ha destacado.

  Sin proponérselo Cuba vuelve a ofrecer una lección alzando la bandera de la paz, en un encuentro que une voluntades con la mirada hacia el futuro de quienes creen que un mundo mejor es posible, en momentos en que otros dedican esfuerzos en fomentar la guerra y la destrucción, incitando al planeta hacia el caos y el desconcierto.

  Lejos de separar, aislar, cerrar puertas o edificar muros, la cultura cubana, y en especial el libro, buscan sobre todo abrir sus páginas a los lectores que cada año colman de alegría estos espacios del saber, se reconoció en la inauguración de la vigesimoctava Feria Internacional del Libro de La Habana, en días recientes.

  En este diálogo intercultural participan, además de editores y autores cubanos, más de 400 escritores, artistas, editores, distribuidores y directivos de gremios y asociaciones que representan a 44 países, lo que confirma que la Feria es de los eventos culturales más importantes del área, por la masividad, el entusiasmo de su público, y la calidad y amplitud de su programación.

El esfuerzo de muchos permite que se pongan a disposición del público a lo largo del país más de cuatro mil títulos y de cuatro millones de ejemplares, valiosa oferta que sustentará la Feria y sus programas en 15 ciudades, hasta su culminación en abril, en Santiago de Cuba.

  Para la tierra santiaguera se reservan novedades de las casas editoriales, sobre todo, su reconocida Editorial Oriente para que los lectores puedan disfrutar de la buena literatura, además de encontrarse y dialogar con algunos premios nacionales y escritores predilectos.

  La fiesta del libro y la lectura rinde tributo al aniversario 60 de la Revolución y a su invicto líder Fidel Castro, porque esta es la Feria que soñó Fidel, quien como parte de sus anhelos liberarlos también imaginaba a todo su país con acceso a lo mejor de la literatura de todos los tiempos.

Por: Aída Quintero Dip.

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