Hacia la defensa social de la discapacidad

Santiago de Cuba, 31 de ago. – Para afrontar las limitaciones y los conflictos en un marco de diversidad intelectual, se pueden distinguir dos tipos de medidas: las de tipo individual, orientadas a resolver o paliar las limitaciones específicas de las personas y las sociales que pretenden eliminar las condiciones sociales de exclusión.

Al hablar de medidas defensoras de carácter social para la discapacidad, es importante entender la necesidad de establecer un clima social que pueda favorecer su abordaje, en términos de igualdad de derechos, reconocimiento personal y acceso a una vida digna, con las mismas oportunidades en realización al resto de la población en los ámbitos de la educación, el empleo, la participación ciudadana, la movilidad, etc.

Evidentemente que hoy día el contexto social con estas características es una asignatura aún pendiente, por cuanto, muchas personas discriminan al discapacitado ya sea de manera intencional o sin darse cuenta, mediante burlas, juegos desmedidos, palabras ofensivas, subestimación para la realizar  algunas labores, entre otros.

Por su parte, el Estado cubano prioriza en gran medida la discapacidad en sentido general y hace grandes esfuerzos por promover la cultura de la discapacidad en el país y como líneas desarrollo habría que destacar las políticas de equilibrio entre toda  la población de discapacitados, la universalidad de acceso a los servicios públicos de salud, educación y servicios sociales, con medidas que faciliten una atención de calidad y con los apoyos necesarios para lograr los objetivos perseguidos.

Esta reflexión va encaminada hacia que en la sociedad que se construye,  sus la masa poblacional debe ser casa día más humana y sensible, capaz de abrir mucho más puertas para la inclusión social de la discapacidad.

Para quienes sufren limitaciones es muy importante que se les favorezca la emancipación familiar y social de manera que puedan ejercer los mismos derechos que el resto de la sociedad.

Particularmente, es muy conveniente fortalecer cada día la participación de los discapacitados en la vida comunitaria, a fin de convertirse en sujetos activos, individual y colectivamente, en sus proyectos de vida y de sociedad.

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