Hay que aguzar el olfato ante manifestaciones de delito

Santiago de Cuba, 15 de ene. – Un asunto tan vital  para la supervivencia de la Revolución como es la urgencia  de eliminar cualquier manifestación de delito y corrupción  de nuestro entorno, exige actitudes y acciones intransigentes en su enfrentamiento, sin faltar el análisis con un enfoque y óptica diferentes: mirar con luz larga, escudriñar bien para detectar errores, deficiencias y fisuras donde aparentemente todo marcha a la perfección.

Esa necesidad está basada en los hechos, porque lo que a veces sucede es que en muchas empresas  donde ocurren robos, desvío de recursos, malversación de bienes, violaciones, manejos fraudulentos… las irregularidades o comisión de delitos son descubiertas por verificaciones fiscales, auditorías o estados de opinión.

Tan neurálgica arista del tema amerita una reflexión más profunda por estar incluida en el campo de la subjetividad, de la actitud de los hombres y mujeres.

 Por eso es imprescindible aguzar el olfato, el sentido de la previsión, una virtud esencial en estos casos; para vislumbrar el peligro que esas nocivas prácticas representan para la existencia misma de la Revolución.

  Resulta que no ver lo que acontece a tu alrededor, no conocer nada en el momento que salen a la luz pública hechos de extrema gravedad, denota falta de visión, de acción, pero, sobre todo,  una carencia de valentía para combatir los males que pueden deteriorar y destruir los cimientos de nuestra sociedad.

Convivir con el delito, la ilegalidad, la corrupción,  el consumo de drogas y la prostitución, y no percatarse de ello implica complicidad, indiferencia, blandenguería o negligencia colectiva tan perjudicial como el propio acto de cometerlos.

Por eso la lucha contra el delito y la corrupción demanda especial  valentía, una mirada de investigador acucioso para eliminar corazas de los ojos y ver bien, o mejor combatir y denunciar para que la impunidad deje de serlo y puedantransformarse situaciones para que la mala hierba no se reproduzca.

La excesiva tolerancia, tendencia a la justificación y sanciones en extremo benévolas, influyen negativamente en la solución de un problema que atenta contra el cumplimiento de la Resolución Económica del 5. Congreso del Partido, con plena vigencia ante la necesidad de ser eficientes y convertir ese atributo en regla y no en excepción de determinados centros y empresas.

Controlar sistemáticamente y, en términos de negocios, no confiar en nadie,  son imperativos de ese combate por preservar la pureza de la obra de la Revolución.

Fidel lo reiteró con claridad meridiana: La eterna vigilancia, es el precio de la honradez y  la eficiencia.

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