Historia Local y Educación Ciencia-Tecnología-Sociedad

Santiago de Cuba, 1 de jun. – El desarrollo local como proceso de transformación endógeno demanda mayor protagonismo de la ciencia, la tecnología y la participación ciudadana, sustentado en los conocimientos, habilidades y valores que aporta la historia local para favorecer la consolidación de modos de ser y de pensar, de relacionarse y de influir protagónicamente en las transformaciones sociales.

Por tanto, desde la escuela se requiere de mayor articulación entre la educación ciencia-tecnología-sociedad y la historia local, con el propósito de aprovechar la cercanía cognitiva-afectiva que aportan los conocimientos y valores históricos locales en la formación de ciudadanos y ciudadanas más comprometidos con el desarrollo local.

El desarrollo local como proceso de transformación territorial demanda mayor protagonismo de la ciencia, la tecnología y la participación ciudadana. En Cuba, la escuela es responsable de la educación científica de los estudiantes, por lo que todas las asignaturas contribuyen a estos propósitos y constituye la vía para desde las edades más tempranas favorecer la formación de conocimientos, habilidades y valores que permitan en el futuro un mayor protagonismo y compromiso con el desarrollo local.

En los últimos años, los estudios ciencia-tecnología- sociedad han promovido una concepción de la ciencia y la tecnología articulada con una reflexión de carácter ético, que favorece un aprendizaje multidisciplinario y humanista al enfatizar en su dimensión social.

En el plano educativo, descubre la pertinencia de la ciencia para la vida cotidiana, contribuye a concientizar los problemas sociales de la ciencia y contextualizar los contenidos científicos y tecnológicos, promoviendo la participación responsable y la asequibilidad de la ciencia y la tecnología.

La historia local como fuente estimulante y vivencial del desarrollo de la personalidad favorece la consolidación de conocimientos, habilidades y valores, así como, el desarrollo de modos de ser y de pensar, de relacionarse y de influir protagónicamente en las transformaciones sociales.

Sin embargo, en las experiencias escolares no siempre se interrelacionan la historia local y la educación ciencia-tecnología- sociedad, cuestión que también se manifiesta en niveles sociales más complejos, donde además de lo epistémico y axiológico se requiere de la cercanía cognitiva-afectiva que aportan los conocimientos y valores históricos locales para introducir transformaciones en lo comportamental y actitudinal.

El enfoque ciencia-tecnología-sociedad tiene como aspiración el análisis social de la ciencia y la tecnología, a partir de las condicionantes y consecuencias sociales de estas, que tiene en cuenta, además, su utilización social democratización–, es decir: quién hace la ciencia y la tecnología, para qué se hace y a quién beneficia o incluye.

En la actualidad llama la atención sobre problemáticas de naturaleza ambiental y social derivadas del actual y vertiginoso desarrollo científico-tecnológico, consecuencias sobre las que exige no solo reflexiones, sino líneas de acción, es decir, que constituye un urgente llamado a superar el discurso teórico y lograr implicaciones prácticas de mayor compromiso.

En este sentido en la medida en que la sociedad asuma una correcta interpretación conceptual de la ciencia y la tecnología, a partir de enfatizar en su naturaleza social, se comprenderán mejor sus impactos económico, cultural, político, jurídico, ético, estético a escala global y permitirá una actuación consecuente al respecto.

De manera general la Educación ciencia-tecnología-sociedad comprende numerosas propuestas en torno a un planteamiento más crítico y contextualizado del proceso de enseñanza aprendizaje y de los tópicos relacionados con la ciencia y la tecnología, cuya tendencia tiende a mostrar su

accesibilidad e importancia para los ciudadanos, al tiempo que propicia el aprendizaje social de la participación pública en las decisiones tecnocientíficas.

La escuela cubana como institución social asume entre sus responsabilidades contribuir a la educación y cultura científica de los estudiantes, por ello a todos los niveles el modelo educativo, los currículos, planes de estudio y programas de asignaturas, las actividades docentes y extradocentes tributan a estos propósitos.

La historia local tiene por derecho propio un importante lugar en la conformación del imaginario sociocultural, entendida como conocimientos y valores en reconstrucción permanente, moviéndose no sólo de manera retrospectiva, sino prospectiva y perspectivamente hacia el progreso social.

La historia local es el resultado del conocimiento de lo particular, incluso de lo singular que acompaña la interpretación, explicación y síntesis histórica. No sólo tiene como finalidad transmitir información, sino contribuir a la formación humanista, es decir, al desarrollo de conocimientos y valores humanos que enriquezcan la espiritualidad, sobre la base de la relación entre conocimientos y sentimientos.

Para ello, además del perfeccionamiento continuo del contenido de enseñanza de la asignatura, es necesario transformar el acto educativo en un proceso donde la comunicación y el protagonismo sean la piedra angular del aprendizaje, lo cual se manifiesta en su personalidad cuando actúa conscientemente sobre la realidad con un sentido de transformación y viva, sienta y piense sistemáticamente desde este contexto social general y particular.

¿Qué aportan la historia local y la educación ciencia-tecnología-sociedad para promover el desarrollo local desde la escuela?

Intentaremos presentar algunos elementos que lo fundamentan, en tanto le permite al estudiante:

• Comprender que forma parte protagónica de la historia, lo cual incidirá en la aprehensión de que la historia del terruño donde se nace, la historia de la comunidad o región donde se vive, son partes inalienables de una historia múltiple, de mayor diversidad y complejidad, que aporta importantes espacios y referentes de realización económica, política y cultural, tanto en lo social como individual.

• Asumir la trascendencia del contexto sociocultural cercano y la multiplicidad de microcontextos que lo conforman, como entorno peculiar en su condición vivencial facilita el desarrollo de significa significados que aportan a la formación de criterios morales.

• Entender la impronta de la memoria histórica local en la formación y desarrollo de la conciencia y cultura autóctona como una necesidad formativa.

• Desarrollar la capacidad para afrontar las controversias y complejidades del entorno natural y social que les rodea; a partir de actitudes y valores en consonancia con ellas.

Este acercamiento a la relación entre la educación ciencia-tecnología-sociedad y la historia local para promover el desarrollo local, demuestra las múltiples potencialidades, aun insuficientemente aprovechadas en el contexto de la educación escolarizada, en aras de contribuir a la formación de ciudadanos y ciudadanas comprometidos y protagonistas de las transformaciones que en lo cognitivo, afectivo y comportamental requiere el momento actual.

Por: Mayra Salas

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