1ro. de Mayo de 1959, el Che en Santiago de Cuba: ¡Qué fuertes somos, compañeros!

El 1ro. de Mayo surgió como fecha de lucha de los trabajadores por sus reivindicaciones y homenaje a los mártires de la clase obrera, por acuerdo, en 1889, de un Congreso Internacional, celebrado en París, con representantes de varias naciones. Al año siguiente, comenzaron estas celebraciones, figurando Cuba entre los países iniciadores.

En 1939, la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC) convocó y realizó la primera celebración del 1ro. de Mayo, en La Habana, con un acto masivo que tuvo como orador central al dirigente obrero y comunista Lázaro Peña González, ocasión en que fueron planteadas las demandas del reconocimiento a esa organización obrera, el cese de los desalojos campesinos, establecimiento de leyes para el retiro y la defensa de la industria nacional, junto al combate contra el desempleo y la carestía de la vida.

En 1947 estas celebraciones públicas fueron interrumpidas, como consecuencia de las represiones y persecuciones y el asalto a las organizaciones obreras, hasta que la victoria revolucionaria del 1ro. de enero de 1959, creó las condiciones para que fuera ésta una verdadera fiesta de los trabajadores, liberados ya del yugo de los explotadores.

El 1ro. de Mayo de 1959, por primera vez enteramente libre, fue presidido en Santiago de Cuba por el Comandante del Ejército Rebelde Ernesto Guevara de la Serna, el Che.
Ese día, con entera confianza en el poder revolucionario, la clase obrera desfiló sin enarbolar demandas por sus reivindicaciones, que ya estaban en marcha.

En esa ocasión, las dos consignas provinciales fueron el apoyo a la Ley de Reforma Agraria, que sería promulgada el 17 de mayo de ese mismo año, aboliendo para siempre el latifundismo en Cuba, entregando la propiedad de la tierra a más de 100 000 campesinos y comenzando la total transformación de nuestros campos, plagados de miseria, abandono, insalubridad y analfabetismo. La segunda consigna fue, precisamente, el total apoyo al poder revolucionario, representante de los intereses de la clase obrera y de toda la población cubana.

Miles de obreros, campesinos, estudiantes y combatientes del Ejército Rebelde, junto al pueblo, se abrazaron en la celebración Hubo varios oradores en el acto central, que tuvo lugar en la explanada de Trocha y Carretera de El Morro. Uno de ellos, el destacado líder obrero y comunista Juan Taquechel López, definiría así el contenido de aquella imponente concentración de pueblo, precedida de un desfile. “Aquí estamos reunidos con los trabajadores, los campesinos y estudiantes, significando esto que marcharemos unidos en futuras luchas. Hemos marchado por las calles con el Ejército Rebelde y las compañías armadas, en un acto de unidad. La Revolución es un golpe profundo que ha tocado a los grandes intereses y contra esos intereses hay que estar alertas”. Las palabras de Taquechel, han sido confirmadas por la historia.

En aquella memorable jornada, al hacer las conclusiones del acto, afirmaría el Che: “Lo primero que salta desde mi profunda fe revolucionaria, la primera afirmación que tenemos que decir con todo convencimiento esta tarde es: ¡Qué fuertes somos! ¡Qué fuertes somos!, compañeros, porque hoy, por primera vez en Cuba y quizás en América, el pueblo entero organizado ha desfilado con sus fuerzas armadas, y los fusiles de las fuerzas armadas eran también los fusiles de los estudiantes, los fusiles de los obreros, los fusiles de los campesinos”

Y una afirmación del Comandante guerrillero, ratificaba su visión de futuro. “Esta es nuestra Revolución, es la Revolución de todos, y este Primero de Mayo será nada más que el inicio de todos los primeros de mayo que se sucederán, en los cuales las fuerzas armadas del Ejército y las fuerzas armadas del pueblo desfilarán codo a codo, como ha sido hoy por primera vez en la historia de la Patria cubana”.

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