3 de julio de 1898, el día que España perdió su dominio colonial en Cuba

La hermosa bahía de Santiago de Cuba, con su peculiar característica que asemeja una bolsa, fue descubierta por el Almirante español Cristóbal Colón en 1494, y guarda en sus cálidas aguas del Mar Caribe que bañan estas costas suroriental, su propia historia.

Este sitio, con su construcción monumental conocido hoy como Museo Castillo del Morro San Pedro de la Roca, Patrimonio de la Humanidad, agregó a su acreditado mito internacional, la visita de los reyes de España, Felipe VI y Letizia en noviembre de 2019.

Y es una casualidad que el mismo lugar que ocasionó bonanza y bienestar a esta ciudad colonizada por la Madre Patria, devenido punto de partida de expediciones para conquistar a la América Central y arribo de los buques de Haití y de África transportando esclavos, y donde en la modernidad estuvieron los monarcas hispanos, se convirtiera también en el escenario para la derrota de la flota armada española, hecho que le arrebató a su colonia favorita y le abrió las puertas de Cuba al naciente imperio de los Estados Unidos.

Fue el 3 de julio de 1898 el día del combate naval, la fecha en que se concreta una derrota anunciada, pues el propio almirante Pascual Cervera y Topete, al frente de la Flota Armada española -una de las más prestigiosas del mundo hasta ese momento- le escribió en una carta a su hermano «Vamos a un sacrificio tan estéril como inútil; y si en él muero, como parece seguro, cuida de mi mujer y de mis hijos».

Difícil tuvieron que ser las decisiones asumidas por Cervera quien cumpliendo órdenes, zarpó el 29 de abril y a su llegada a Cuba, las 6 embarcaciones de la flota española permanecieron atracadas en el puerto santiaguero evitando el combate en mar abierto contra las flotas estadounidenses que eran militarmente superiores y ya lo habían demostrado en la reciente derrota ocurrida, en la batalla de Cavite, en Filipinas.

Para la flota española la suerte estaba echada cuando el 2 de julio de 1898 el capitán general Ramón Blanco le ordenó desde La Habana abandonar el puerto de Santiago de Cuba ante la inevitable ocupación de la ciudad por las fuerzas terrestres estadounidenses.

A pesar de que la armada española estaba completamente bloqueada por la flota norteamericana, la estrategia de permanecer en un lugar que le ofrecía seguridad ante el enemigo se desmorona. La batalla naval iniciada el 19 de mayo de 1898 estaba casi en su punto de definición, y al cumplimiento del deber se lanza el Almirante con su tropa.

En el artículo de Javier Veramendi B, Director de Desperta Ferro Contemporánea el 1 julio de 2017 con el nombre La batalla naval de Santiago de Cuba, 3 de julio de 1898 se expresa:

“Las órdenes del jefe de la escuadra española al capitán del Infanta María Teresa eran claras, debían ser los primeros en salir de puerto y, en cuanto lo hicieran, abalanzarse directamente hacia el enemigo, para dar al resto de la flota la posibilidad de escapar hacia el oeste. Puede que este fuera el sacrificio en el que pensaba el almirante. Tras el buque insignia, saldría de la bahía el Vizcaya, en vanguardia de los fugitivos, seguido por el Cristóbal Colón, el Almirante Oquendo, el Furor y el Plutón. Tan pronto como salió el Teresa rompió el fuego a las 9 horas 35 minutos sobre un acorazado que estaba próximo, pero dirigiéndose a toda fuerza hacia el Brooklyn. La idea no era mala, pues dicho crucero era el navío más al oeste de la escuadra estadounidense. El primer buque español que cayó fue el propio Infanta María Teresa, pasadas las diez de la mañana, tras haberse enfrentado valientemente a la escuadra enemiga”.

Lo demás para la derrota fue cuestión de tiempo.

De esa forma, ya el 3 de julio España sabía que si bien esta hermosa bahía santiaguera le había propiciado prosperidad, ahora también indicaba la derrota de la Batalla Naval de Santiago de Cuba y con este hecho, la pérdida del dominio colonial de la Madre Patrian en la Isla de Cuba.

De aquel día además de vencer la prueba de dignidad militar del almirante español y quienes le siguieron en ese momento crucial para las tres naciones involucradas en la Guerra Hispano-cubano norteamericana, queda hasta hoy la riqueza histórica de un hecho que significó el cambio de dueño para Cuba que de colonia española, pasó a neo colonia de los Estados Unidos; y la rara belleza de un patrimonio Cultural y Natural sumergido que fue declarado en el 2015 como Patrimonio Nacional como un aval de lo ocurrido en la Batalla Naval de Santiago de Cuba, acontecimiento que hoy cumple 123 años.

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