Camilo Cienfuegos Gorriarán fue para el Che “… el más brillante de todos los guerrilleros”

Cuando nos preguntan sobre un ejemplo de amistad, casi siempre nos viene a la mente esa que sostuvieron Camilo y Che, la cual trasciende su época histórica e incluso se fortaleció cuando ambos Héroes alcanzaron la eternidad.

Fue en México donde se conocieron Ernesto Guevara de la Serna y Camilo Cienfuegos Gorriarán. Por aquel entonces, en 1956, se entrenaban los cubanos que regresarían a la Patria en la expedición del yate Granma que con tanto amor y secreto preparaba el líder Fidel Castro Ruz.

La casualidad quiso que entre estos dos legendarios hombres hubiera un acercamiento que comenzó con el fragor de la guerra, desde ese mismo 25 de noviembre en que se convirtieron en expedicionarios para viajar hasta Cuba a combatir al tirano Fulgencio Batista. Juntos compartieron las vicisitudes de un viaje donde apenas había tiempo para conversar y saber uno del otro, pero un ideal los unía; el de la liberación de un pueblo oprimido a merced de los intereses del Imperialismo Yanqui.

Pero según relatos del Che, él aprendió a conocer a Camilo a partir del 5 de diciembre de 1956 luego de la batalla de Alegría de Pío:

“Nos habían sorprendido; en la huída yo perdí mi mochila, alcancé a salvar la frazada nada más, y nos reunimos un grupo disperso. Fidel había salido con otro grupo. Quedamos unos diez o doce. Y había más o menos una ley no escrita de la guerrilla que aquel que perdía sus bienes personales, lo que todo guerrillero debía llevar sobre sus hombros, pues debía arreglárselas. Entre las cosas que había perdido estaba algo muy preciado para un guerrillero: las dos o tres latas de conserva que cada uno tenía en ese momento”.

“Al llegar la noche, con toda naturalidad cada uno se aprestaba a comer la pequeñísima ración que tenía, y Camilo, viendo que yo no tenía nada que comer, ya que la frazada no era un buen alimento, compartió conmigo la única lata de leche que tenía; y desde aquel momento yo creo que nació o se profundizó nuestra amistad…”

Fue Che quien tuvo la oportunidad de hacer pública las virtudes de Camilo quien desapareció físicamente en el primer año del triunfo de la Revolución. Es precisamente Che, quien en el prólogo de su libro La Guerra de Guerrillas dedicado al amigo, resalta que Camilo fue el hombre de confianza de Fidel; un hombre de mil anécdotas; el compañero de cien batallas, y el luchador abnegado y de carácter. Frases que popularmente se escuchan hasta hoy.

Que “Camilo es la imagen del pueblo” es otro de los calificativos que le puso Che a este cubano excepcional, muy recordado hasta hoy por cubanos y cubanas de todas las generaciones debido a “su manera de ser, su carácter, su alegría, su franqueza, su disposición de todos los momentos a ofrecer su vida, a pasar los peligros más grandes con una naturalidad total, con una sencillez completa, sin el más mínimo alarde de su valor, de sabiduría, siempre siendo un compañero de todos, a pesar de que ya al terminar la guerra era, indiscutiblemente, el más brillante de todos los guerrilleros”.

Y cuando uno repasa la historia incluso se da cuenta que esa linda amistad de Camilo y Che, les permitió cumplir una misión estratégica muy importante en el siglo XX como lo fue la Invasión de Oriente a Occidente, la misma que llevó a uno a ser el Héroe de Yaguajay y al otro el Héroe de la Batalla de Santa Clara.

Fue tan indisoluble la amistad entre Camilo y Che, que también la historia quiso unirlos en la eternidad. Al hombre del sombrero alón y la sonrisa amplia Octubre de 1959 le jugó la mala pasada y con solo 27 años, desapareció físicamente en la inmensidad del mar aquel día 28, luego de cumplir la misión de Fidel, de capturar a Huber Matos por haber traicionado a la Patria.

Al Che, otro Octubre, pero de 1977 en la tierra boliviana lo arrancó de nuestras vidas físicamente para dejarnos su ejemplo, su valentía, y su amistad incondicional no solo con Fidel, sino con Camilo.

Por ello el décimo mes del año unió definitivamente al Héroe de Yaguajay y al Guerrillero Heroico. Ellos están ahí unidos en una Jornada de homenaje Camilo-Che en la cual recordamos sus heroicidades y estas anécdotas que según pasan los años, los hace más amigos y más ejemplos.

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