Camilo Cienfuegos: el hombre de confianza de Fidel

Camilo Cienfuegos Gorriarán siempre será un hombre impresionante, por ello  es de los Héroes más queridos de Cuba.  El fue  buen hijo, amigo, compañero,  valiente, revolucionario… en fin fue un verdadero cubano.

Quienes le conocieron siempre afirman que detrás del joven bromista,   había una persona fiel y humana; llena de dignidad y principios, con una identidad  y una ideología muy bien definida.

Fueron sus propios amigos y este pueblo  los que no han dejado caer en el olvido el ejemplo ni la figura de ese legendario luchador del Ejército Rebelde,  el  joven  valiente y enérgico  que apenas sobrevivió 10 meses luego del Triunfo de la Revolución Cubana, pero  ese tiempo le resultó  suficiente para unir a la heroicidad de su vida guerrillera, su amor por  un país que comenzaba una nueva historia. Él sin proponérselo,  supo dejar una huella imborrable.

La amistad incondicional  y la confianza sin límites entre    Fidel  Castro Ruz y Camilo Cienfuegos Gorriarán quedan expresadas en acciones que van más allá  de los entrenamientos para la lucha guerrillera o del cumplimiento de una orden como aquella de capturar a Hubet Matos luego de su traición  que  le llevó a la muerte. Sino que están ahí en conocidas frases que recoge la Historia.

¿Voy bien Camilo?  fue la frase que llegó hondo pronunciada por el líder cubano Fidel  Castro Ruz aquel  el 8 de enero de 1959,  en el discurso pronunciado en La Habana  cuando el triunfo tenía solo 7  días. Tremenda muestra de confianza  que tuvo su réplica en otra frase  de Camilo que también recorre el mundo: ¡Vas bien Fidel!

Pero de Camilo también hay muestras de fidelidad en frases que son inolvidables, como por ejemplo: ¡contra Fidel ni en un juego de pelota! surgida   a inicios del triunfo de los rebeldes  en el estadio del Cerro, en una  noche en que jugarían  dos equipos de guerrilleros le propusieron integrar la novena  que se enfrentaría  al elenco donde estaba  quien además de su jefe, era su mejor amigo

y  hay más. En  la mayoría de las familias  había costumbre de ponerle  mucha atención a los discursos pronunciados por el  líder cubano,  y a veces uno se pregunta si las propias anécdotas realizadas por quienes le conocieron  también influyeron en esa costumbre que se convirtió en una tradición.

Fue el relato de uno de sus  compañeros de la guerrilla que inmortalizó esta otra frase  que une a  estos dos hombres excepcionales: Cuando Fidel está hablando lo único que debe hacer un revolucionario es oírlo.

Lo más asombroso de cada una de estas anécdotas es la enseñanza  que nos traslada  que valen tanto como una clase de Historia por los valores y las vivencias que nos transmiten. Además, como son fáciles de aprender  uno mismo las reitera  en las conversaciones y con ello, mantiene vivo el ejemplo de un hombre tan valiosos como lo fue y lo es aún Camilo Cienfuegos Gorriarán.

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