El cubano fiel para Martí y el amigo fiel para Juárez fue Pedro Antonio Santacilia Palacios

Cubano fiel es el calificativo que recibió Pedro Santacilia Palacios del más universal de los nacidos en esta tierra, José Martí Pérez. Por ese motivo cuando aludimos al patriota debemos hacerlo con todo el respeto y con el orgullo que merece este santiaguero nacido el 24 de junio de 1934.

El vivió la difícil etapa colonial, y como otros intelectuales tuvo ideas independentistas por lo que este escritor, periodista y poeta se unió a conspiraciones contra el gobierno de la Madre Patria que causó su destierro a España cuando apenas tenía 26 años y aunque no regresó a su tierra natal, tuvo una vida política muy activa y nunca dejó de mantener su corazón al lado de los suyos.

Sevilla, Córdoba, Granada, Gibraltar conocen el paso de Pedro Santacilia por países europeos, en un peregrinar que se extendió también a ciudades como Nueva York, Baltimore y Nueva Orleáns. El nunca se abstuvo de sus ideas independentistas ni de su pasión por las letras.

Un hecho que marcó la vida del santiaguero fue su amistad con quien llegó a ser el “Benemérito de las Américas”, Benito Juárez, a quien conoció en Nueva Orleáns y lo apoyó en la causa juarista de México hasta con el envío de armas y municiones, surgiendo una amistad que le llevaría a ese país, donde se desempeñó como Secretario Particular del Presidente.

México fue la patria adoptiva de este santiaguero elegido en siete ocasiones diputado al Congreso, y quien por demás, dejó su descendencia al casarse con la primogénita del prócer mexicano, Manuela Juárez Maza, con quien tuvo 3 hijas. Pero las relaciones familiares llegaron a ser tan fuertes, que el presidente no dudó en confiar el cuidado de su familia al amigo fiel.

En no pocas ocasiones aludimos a los lazos de amistad que unen a través del tiempo a Cuba y a Méjico, a estas relaciones solidarias mucho aportó la amistad de Benito Juárez y Pedro Santacilia Palacios.

Cuando estalla la Guerra de los Diez Años en este país, la República de Cuba en Armas nombra a Pedro Santacilia como su agente diplomático, y gracias a su gestión se logra que al 3 de abril de 1869, el presidente mexicano Benito Juárez firmara un decreto para que barcos con bandera cubana fueran recibidos en puertos de su país. Correspondió a este santiaguero presentar al Congreso una propuesta de ley en apoyo a la decisión del Presidente que convertía a México en el primer país en reconocer la independencia de Cuba.

La fidelidad de este hombre hacia su país natal también estuvo presente cuando no aceptó desde tierras lejanas el Pacto del Zanjón, y su seguridad de que tendría continuidad la guerra por la verdadera independencia de Cuba la pudo apreciar hasta que se instaura la República el 20 de mayo de 1902, la cual surgió mancillada por el gobierno interventor de los Estados Unidos, pero le valió a Pedro Santacilia ser la primera persona en presentarse al Consulado de Cuba en México para hacer constar su condición de cubano y su deseo de mantenerse como ciudadano de su país natal.

Con 83 años de edad falleció en la Ciudad de México en 1910 Pedro Santacilia Palacios. Su vida fue intensa pero poco conocida incluso en su tierra natal.
Precisamente en esta urbe hay una arteria nombrada Pedro Santacilia, y en su honor la coordinadora del proyecto De la ciudad, las calles y sus nombres Sara Inés Fernández, ha propiciado actividades para que los vecinos del lugar conozcan la historia del ilustre santiaguero que honra con su ejemplo el nombre de una de las vías de la segunda urbe del Archipiélago cubano.

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