El honor de Lesli Tamayo durante la Operación Carlota: trasladar combatientes cubanos a Angola en la Motonave Baire

Lesli Tamayo Torres tiene motivos suficientes para sentir el honor que siempre le acompaña cuando llega el mes de noviembre y se hace un alto necesario para hablar en detalles de la Operación Carlota, la misión internacionalista más grande en la que estuvo involucrada Cuba  hace 45 años,  para defender la Independencia de Angola,  lograr la de Namibia y luchar contra el Apartheid.

Mover miles de hombres hacia un contingente lejano no resultaba tarea fácil, sin embargo se logró no sin antes existir múltiples contratiempos que solo conocieron  los principales líderes de la Revolución Cubana,  los altos mandos militares implicados en la contienda y  quienes corrieron el riesgo de hacer una travesía sin saber a ciencias ciertas si llegarían a su destino.

En una de estas travesías participó Lesli, quien estuvo en varias misiones en la República Popular de Angola, pero recuerda ésta  con mucho cariño porque hubo que tener temple de verdad para que esta misión resultara exitosa. Este es su testimonio:

“Para mí es un honor  estar entre los combatientes cubanos que participó  en la Operación Carlota,  ya que mi abuela es descendiente de África y llevo en las venas sangre de nuestros ancestros.  Por ese motivo después de haber estado en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, haber participado en la lucha contra bandidos sentía el deber de responder  al llamado de cumplir una misión necesaria y difícil  para el refuerzo de  la tropa cubana en ese país.  Lo sentía como una deuda   de gratitud con el continente africano”

“En esta contienda  tuve varias misiones, pero la que me impactó de verdad fue  cuando   se me designó como Jefe de  la Seguridad de la motonave Baire   que partió de La Habana para Angola.  En esa primera etapa me entregaron  60 combatientes  reservistas militantes del Partido y otros   30 reservistas militantes de la UJC de La Habana. Esa  fue una misión importante  y peligrosa, porque  en un barco  con  deficiente estado técnico  tuve que trasladar 1 500 hombres,  el armamento para esos combatientes en  4 bodegas  y todo el avituallamiento”.

“Fue una misión dentro de otra misión porque  hubo que hacer una travesía difícil pues teníamos que pasar la línea de Ecuador con constantes vuelos de aviones por encima de nosotros. Figúrese que en la  puerta de cada bodega  teníamos una guardia  las 24 horas del día  con la responsabilidad de    cerrar debidamente  las puertas  ante cualquier anormalidad,  porque el barco tenía que   parecer   una embarcación de la marina mercante y no que llevaba un cargamento de combatientes y armas para la República de Angola“.

“Cumplir esta tarea fue una proeza, lo  primero y más peligroso fue    el estado técnico del barco. Nosotros tuvimos varados en varias ocasiones porque una maquina estaba   muy deteriorada.  Pero además  en cada jornada solo disponíamos de una hora para el baño,  se hizo una instalación en cubierta se anunciaba   AGUA  y era masivamente a bañarse   y eso  para cada grupo ocurría  cada 5 días, ese era el momento en que  aquellos combatientes podían quitarse el sudor y el salitre del cuerpo“. 

“También estábamos  asediados por los satélites y por los aviones, y tampoco  fue fácil lidiar con  la naturaleza. El barco se levantaba de repente y era los combatientes vomitaban,  había que ponerles  suero,  y no era fácil.  Fue una proeza  porque desde que se salimos  de Cuba no  sabíamos  si  íbamos a  llegar a nuestro  destino,  pues el barco podía hundirse o declararse  como desaparecido en altamar sin dejar huellas de ningún tripulante“

 Contar la historia vivida por Lesli Tamayo Torres quien estuvo en la República  Popular de Angola  en los años 1980 -1982 durante  la Operación Carlota,  ilustra lo difícil que fueron aquellos años.   

Este combatiente internacionalista es hoy jubilado de Tele Turquino y continúa sus labores en la Asociación de Combatientes de la República de Cuba.

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