El inolvidable Frank

Quienes le conocieron hablan de Frank con orgullo.  Dicen de su valentía, su carácter afable y  humano,  el amor a la familia,  el respeto a los amigos y su lealtad a la Patria. Fue  un joven de su tiempo que se dedicó  a incrementar su cultura, a hacer realidad su vocación de maestro, a tener su novia,  sin olvidar  en ningún instante que la soberanía de Cuba era lo primero.

El combatiente  de la clandestinidad más querido por su pueblo y el más buscado por los esbirros de la dictadura bastitana fue Frank País García quien con solo 22 años, había ganado la confianza del líder cubano Fidel Castro Ruz  y mostraba  liderazgo  ante sus compañeros de lucha.

Ernesto Guevara  de la Serna luego de ver a Frank  en la Sierra Maestra en febrero de 1957, le definió como un joven ejemplar, y escribió sobre él: ”…sus ojos mostraban enseguida al hombre poseído por una causa, con fe en la misma. Hoy se le llama el inolvidable Frank País; para mí, que lo vi una vez, es así.”

Por su sencillez y valentía es que hasta hoy no solo los santiagueros, sino en toda Cuba aún se lamenta los sucesos de aquella tarde del 30 de Julio de 1957,  en que el calificativo de asesinos  estuvo muy bien justificado para el  coronel José María Salas Cañizares y  sus secuaces  quienes no dudaron en utilizar su crueldad  para  arrebatarle  la vida .

El valioso testimonio del reportero gráfico Ernesto Ocaña, quien llegó a los pocos minutos al lugar donde asesinaron a Frank y dejó muestra gráfica del momento, expone:  

“Todo comenzó unas horas antes, cuando un soplón avisó a los esbirros que en una de las casas de la calle San Germán o la de San Francisco se escondían jóvenes revolucionarios. El propio Salas Cañizares con una numerosa tropa se personó en la barriada y ordenó a sus hombres registrar casa por casa.

América Domitro, Frank País y la valerosa y sufrida madre de él, doña Rosario García
durante el juicio que le siguieron al combatiente en 1957

“En aquellos días Frank se ocultaba en la calle San Germán número 204 esquina a Rastro, hogar de Raúl Pujol, quien vivía con su esposa y su hijo. Poco después del mediodía, Pujol se enteró en su trabajo que la policía andaba registrando la barriada donde se encontraba escondido el jefe rebelde y lo llamó para ir a recogerlo y llevarlo a otro refugio. Otros miembros del 26 también avisaron a Frank del despliegue de fuerzas que veían por los alrededores de donde él se encontraba y trataron de convencerlo para que saliera rápidamente de allí, incluso uno de ellos intentó llevárselo en su auto, pero él prefirió quedarse y esperar a Raúl. Cuando este llegó salieron a pie y se confundieron entre las personas que caminaban por la calle. Todo iba bien, pero un chivato, que fuera condiscípulo de Frank en la Escuela Normal, lo reconoció y le avisó al Coronel. Los dos fueron detenidos y metidos a empujones en un patrullero.

“La esposa de Pujol y varios vecinos que vieron cuando los apresaban corrieron y trataron de defenderlos, gritaron, pero fue inútil, Salas Cañizares salio veloz en el patrullero con los revolucionarios y unas cuadras más adelante, al llegar al callejón del Muro, los obligó a bajarse a palos y puñetazos hasta dejarlos aturdidos, el propio jefe policíaco disparó primero y ordenó a su tropa que tiraran también sobre ellos”.

.” Eran las 4:15 de la tarde. El valeroso jefe nacional de Acción del Movimiento 26 de Julio recibió 23 balazos. Los vecinos que presenciaron la escena se acercaron y sin miedo gritaban a los policías ¡Asesinos! La policía optó por trasladar los cadáveres al cementerio de Santa Ifigenia, donde intentaron enterrarlos a la mayor brevedad”

Fueron los esbirros quienes se escondieron ante tal empuje popular. Muchas de las arterias  santiagueras fueron tomadas espontáneamente por los revolucionarios  quienes pasadas las 2 de la tarde del  31 de julio se unieron a   los cortejos  de Frank por la calle Heredia rumbo al Parque Céspedes hasta unirse con el de Raúl Pujol en San Pedro y Heredia.  La calle San Pedro, el Paseo Martí y la Avenida Crombet fueron testigos de marcha fúnebre, la mayor manifestación  que hasta hoy se repite  en esta aquella ciudad.

Cuerpo baleado de Frank País, el líder revolucionario más buscado por las fuerzas represivas santiagueras

Durante la manifestación, Banderas cubanas y rebeldes, aparecían por doquier y desde los balcones arrojaban flores al paso del cortejo.

Se gritaban vivas a Frank, a Fidel, al Movimiento 26 de Julio. Aquella multitud dejó constancia del momento con la entonación  del himno nacional cubano. Fue el duelo más grande y combativo que recuerda la historia de la ciudad de Santiago de Cuba. El 30 de julio quedó instituido como el ´Día de los Mártires de la Revolución´”.

Al conocer la noticia  del asesinato de Frank en plena Sierra Maestra, el Comandante en Jefe  Fidel Castro Ruz,   escribiría desde la Sierra Maestra, el 31 de julio de 1957: “¡Que bárbaros! Lo cazaron en la calle cobardemente, valiéndose de todas las ventajas que disfrutan para perseguir a un luchador clandestino. ¡Qué monstruos! No saben la inteligencia, el carácter, la integridad que han asesinado…”    

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