El primer relato del acontecer del 26 de Julio, lo escuché de un día de la versión de mi padre…

Por supuesto, hoy es un día especial… Día de la Rebeldía Nacional… Bien lo sabemos todos los que nos sentimos cubanos, pero más que todo… Para los santiagueros y justamente para esta santiaguera…

No había nacido en aquel año de 1953, faltaba un buen trecho de vida y en el camino, para que se conocieran mi madre, una guajirita, y mi padre un incipiente obrero que siempre vivió en la ciudad y que con su iniciada juventud, luego ya de niña, me contaba que estaba de disfrute de los carnavales santiagueros y en medio de lo que llamamos UNA NOTA, cuando aún en calle, supo del valor de unos jóvenes que asaltaban el Cuartel Moncada…

Con ese afán propio de la edad en saberlo todo y arriesgarse, quiso entrar por Trinidad y No pudo, quiso saber realmente que estaba ocurriendo, pero me contaba que estaba casi convencido que era algo a favor de la libertad, a favor del pueblo.

Luego conoció de muertes intencionadas de jóvenes llevadas a cabo por los esbirros y lo lloró a escondidas ante el concepto de aquellos tiempos de que los hombres no lloraban y de un juicio que no comprendía del todo, pero que había un hombre inteligente que se defendía de lo que había hecho y denunciaba el por qué y que se llamaba Fidel…

Y ya para él la vida acentuaba mucho más su pensar y convicción en un accionar unos pocos años después, en 1957, cuando supo que Nilo Antonio Bolerí Mayeta, un familiar bien cercano, sin ninguna cultura e instrucción, pero con tremenda valentía, moría dignamente, sin delatar a sus amigos, luego de ser torturado bárbaramente en plena calle…

Toda una vida vinculó mi padre esta muerte familiar, con ese afán que siempre tuvo con ser fiel a la Revolución del joven luchador e inspirador Fidel castro Ruz…

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