Fidel: ¡Dinos qué otra cosa tenemos que hacer!

Todavía resuena en la Plaza de la Revolución de La Habana aquella algarabía de pueblo cuando Fidel le dijo al mundo que a partir del 22 de diciembre de 1961, Cuba se proclamaba territorio libre de Analfabetismo. Aún está latente la actitud viril de quienes sin haber dejado atrás la etapa de la niñez, supieron decirle a su Comandante en Jefe: “Fidel, Fidel: ¡Dinos qué otra cosa tenemos que hacer!”

Es una de las consignas que surgidas a inicios del triunfo de la Revolución, todavía resuena en los escenarios públicos como muestra fehaciente del apoyo de este pueblo, a nuestro eterno líder Fidel Castro Ruz y al proyecto social socialista que defendemos.

La consigna de “Fidel, ¡Dinos qué otra cosa tenemos que hacer!” se esparció como pólvora por todo el Archipiélago. Era la declaración más firme y enérgica de la generación encargada de emprender las duras tareas por venir para hacer realidad el programa del Moncada.

Aquella frase surgida espontáneamente de un pueblo que comenzaba a sentir la sangre revolucionaria circulando por sus venas, se escuchó una y otra vez como un tsunami arrasador de todo aquello que obstaculizaba el camino para seguir siempre adelante.

La respuesta enérgica de quienes junto a sus nobeles dirigentes tendrían que enfrentar al mayor imperio del mundo, así como los problemas económicos y sociales del país, llegó no solo con una consigna, sino con su participación en las otras muchas tareas revolucionarias en las que estuvo presente este mismo pueblo.

Fueron jóvenes de este pueblo quienes liderados por Fidel dieron el paso al frente cuando la Crisis de Octubre; estuvieron en las movilizaciones hacia la agricultura y en la trilla del café; realizaron las campañas de vacunación anti-polio; cumplieron la misión médica en Argelia y combatieron en Angola para derrotar el régimen del Apartheid en Namibia y Sudáfrica.

Es este pueblo el que junto a Fidel, enfrentó cada maniobra imperialista para derrocar a la Revolución Cubana, salió fortalecido del duro período especial y subsiste no solo la confrontación ideológica y la injerencia de los Estados Unidos en nuestros asuntos internos; sino también, resiste el arreciamiento del Bloqueo económico-comercial y financiero.

Hoy 4 de diciembre, cuando se aproxima el aniversario 62 del Triunfo de la Revolución Cubana, es este mismo pueblo que al pasar por frente al monolito que guardan las cenizas del líder cubano, volverá a decirle al Comandante en Jefe “Fidel: ¡Dinos qué otra cosa tenemos que hacer!”

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