La historia de Cuba, coraza y fortaleza

La historia forjada por Cuba con la gloria de sus mejores hijos e hijas desde 1868 hasta la actualidad constituye coraza y fortaleza en la batalla ideológica que se libra hoy frente al imperio y sus lacayos, que no cesan de maniobrar y agredir ante la resistencia y el heroísmo de un pueblo que nunca se ha puesto ni se pondrá de rodillas.

Sería bien larga la lista de hechos y acontecimientos que ratifican el patrimonio histórico de la nación y la lealtad revolucionaria que distingue a la mayoría de los cubanos, quienes aprendieron desde muy temprano las lecciones de Antonio Maceo, con tanta fuerza en la mente como en el brazo y que legó para todos los tiempos su viril Protesta de Baraguá.

También se multiplica cada día en la memoria y el espíritu indomable del pueblo el ejemplo del patriota camagüeyano Ignacio Agramonte, quien en una situación difícil de la contienda libertaria, ante carencia de armamentos y las inquietudes de los compatriotas, recalcóque se contaba con la vergüenza de los cubanos para vencer en los afanes independentistas.

La fuerza de Cuba, no cabe dudas, está en su historia gallarda, rica, útil, fértil. Y se han equivocado una y otra vez quienes le han puesto fecha al ejemplo de dignidad y valentía que representa esta isla del Caribe, socialista, libre y soberana desde hace más de seis décadas.

Repito,quienes le han puesto fecha a ese faro de luz que irradia Cuba, chocan con la frase del legendario Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, pronunciada para todos los tiempos bajo el fragor del combate de Alegría de Pío frente a las fuerzas del Ejército de Batista: “Aquí no se rinde nadie”.

Y aunque en los últimos tiempos las administraciones estadounidenses, con un capítulo aparte para Donald Trump, han dado más vueltas de tuercas al criminal e ilegal bloqueo económico, financiero y comercial, este pueblo ha sabido sobreponerse a la adversidad y seguir adelante venciendo todos los obstáculos, con su herencia histórica como bandera.

El secreto de esa postura gallarda, la explicación de esa conducta está en su historia que, ante actos genocidas y agresiones, recoge hazañas de los mambises y rebeldes, la intransigencia de Baraguá, el heroísmo de Playa Girón, la firmeza de los días en que el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear, cuando la Crisis de Octubre, y tantos y tantos otros épicos momentos.

Desde la Demajagua hasta hoy no ha faltado jamás el compromiso de generaciones enteras de cubanos frente a quienes han tratado de someter a la nación cubana y han encontrado siempre un rotundo Patria o Muerte, ¡Venceremos! que más que una consigna es la posición inclaudicable de un pueblo que aprendió de los patriotas, héroes y mártires, de Martí y de Fidel que la Patria es ara y no pedestal.

Y porque de amar las glorias pasadas se sacan fuerzas para protagonizar las glorias nuevas, y porque más grande es el país que reverencia la historia en la práctica constante de su soberanía.

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