Las lecciones de Fidel

En 62 años de Revolución en el poder y desde mucho antes del emancipador proceso victorioso en enero de 1959, la historia demostró que la presencia de Fidel era movilizadora por su autoridad, convicciones, poder de persuasión, firmeza de ideales, ética y defensa de los principios, facultades que propiciaban cambios positivos de rumbo ante cualquier hecho adverso.

  Cuántos ejemplos puede mostrar Cuba que corroboran tal afirmación y que constituyen experiencias valiosas vividas por generaciones de cubanos en el interés de vislumbrar y saber qué hacer, cómo actuar y qué posición adoptar para resolver problemas y transformar situaciones a favor del objetivo perseguido. Enseñanzas todas heredadas de Fidel.

  Ahora que el Comandante en Jefe no está físicamente, su ejemplo es guía permanente y moviliza su legado, máxime cuando el país atraviesa por una compleja situación epidemiológica a causa de la pandemia por el nuevo coronavirus, además de estar seriamente afectada su economía por la crisis económica global y el cruel bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por los Estados Unidos contra la isla.

  Con el ejemplo de Fidel como bandera este pueblo aprendió que el mejor camino se halla en trabajar y trabajar con denuedo y eficiencia, sin dejar de soñar con los pies bien puestos sobre la tierra como lo hacen los verdaderos revolucionarios, quienes se crecen ante las dificultades y acrecientan su empeño por hacer el bien para sus compatriotas y otros hermanos del mundo que necesitan su concurso.

  Las lecciones que Fidel legó a este pueblo digno y valeroso son permanentes y están por todas partes; como primera prioridad se encuentra conservar el espíritu unitario tan alto como las palmas, garantía de salir adelante contra viento y marea y vencer siempre vencer, además de mantener incólume ese espíritu de combate y resistencia que nos ha permitido llegar hasta aquí con la cabeza erguida.

  Para dominar cualquier escollo y crear los bienes y riquezas que se necesitan para avanzar, el concepto de Sí se puede debe convertirse en estilo de vida en cada fábrica, industria, centro científico, hospital, escuela y en el surco, donde se producen alimentos para el pueblo, una misión vital para alcanzar la tan ansiada soberanía alimentaria y nutricional que el país se ha propuesto.

  Todos los brazos cuentan para impulsar las labores de la economía en tiempos de puesta en marcha de la Tarea Ordenamiento, especialmente los de los trabajadores de todas las esferas de la producción y los servicios, y esa poderosa fuerza que constituyen de los jóvenes, que actúan en cada lugar con renovada energía y postura firme como les enseñó Fidel.

  Preservar la independencia y soberanía nacional a toda costa y a todo costo es también un tributo cotidiano a Fidel, el revolucionario excepcional, el mejor discípulo del Maestro José Martí que como el Apóstol no dio nunca tregua al enemigo, no bajó nunca las armas, ni confió jamás en el imperialismo, al que siempre combatió. 

Escrito por Aida Quintero Drip

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