Octubre de Céspedes y Mariana

Se estremece el suelo sagrado de la necrópolis de Santa Ifigenia en la ciudad indómita de Santiago de Cuba, rememoremos el 10 de octubre del año 2017.

Las salvas de la artillería se repiten una y otra vez hasta la cifra de 21, marchan los soldados con actitud marcial e impecable uniforme de gala, la llama eterna se aviva como si el fuego inmortal reconociera a las extraordinarias figuras que desde hoy tendrá que iluminar, en apego al homenaje que este pueblo tributa a sus héroes.

Son los restos patriotas de Mariana Grajales madre de los maceo y Carlos Manuel de Céspedes el padre de todos los cubanos, los que llegan a su última morada, junto a Martí, Fidel y tantos próceres de nuestra lucha por la independencia que descansan en este pedazo de cuba libre.

En aquel entonces el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros realiza guardias de honor ante el Monumento a José Martí y el monolito donde reposan las cenizas del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, en medio de los acordes de Elegía a José Martí, melodía compuesta por el Comandante Juan Almeida Bosque, luego toma posición en la presidencia del acto.

En ese sólido grupo presidencial se encuentra José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del PCC; y los miembros del Buró Político, Comandante Ramiro Valdés Menéndez, vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros; Esteban Lazo, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y Miguel Díaz- Canel, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros y hoy presidente de la república de Cuba.

Se inicia la ceremonia. 

Las flores hacen presencia simbólica del amor, humildad. Una ofrenda floral a nombre del pueblo de Cuba es depositada ante la llama eterna que custodia las tumbas de otros grandes patriotas cubanos, en el cementerio Santa Ifigenia son los compañeros Raúl Castro general de ejercito y primer secretario del partido comunista de cuba junto a la secretaria general de la FMC, Teresa Amerelle, los que resguardan los restos de Céspedes y Mariana.

Raúl Castro recibe y resguarda en el Monumento funerario los restos de Céspedes, Padre de la Patria, mientras que Teresa Amarelle, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas, realiza similar acción ante la tumba de Mariana, Madre de todos los cubanos.

Todo el ceremonial de gran solemnidad y la representación de jóvenes cadetes de todas las provincias de cuba son los que asumen la encomienda del traslado de las cenizas bajo los acordes de la canción El Mambí y la Bayamesa del propio Céspedes y Fornaris. 

El hoy ausente físicamente Eusebio Leal Spengler, quien fue director de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, en las palabras centrales de la ceremonia militar dijo que el de hoy era un acto trascendental, de gran significación para Cuba, América y el mundo y destacó las virtudes que caracterizaron a Céspedes y Mariana. Es el cementerio Santa Ifigenia en su conjunto, un monumento al patriotismo, la honra y la dignidad revolucionaria, ahora en un octubre de gloria sumados los féretros de Céspedes y Mariana.

Escrito por Santiago Carnago López

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