Hotel Rancho Club…. Ayer maravilla fui, hoy…

Centro turístico, con categoría dos estrellas, caracterizado por su inigualable valor paisajístico y accesibilidad a diferentes sitios de la ciudad, es cuanto más lo que aparece en las publicaciones promocionales del hotel Rancho Club, un lugar que fue centro de alojamiento y de vida citadina nocturna en Santiago de Cuba durante varias décadas del pasado siglo, luego de un poco más allá del triunfo revolucionario.

Su historia queda atrás, rescatada en pedazos, sin que nadie sepa el porqué No se ha buscado quien organice la trayectoria de un centro que comenzó solo, según se dice, como parte del pequeño divertimento de una familia para los amigos en la parte alta de Quintero, sin grandes estruendos,  para luego irse colando entre lo que más brillaba dentro de los pudientes y ya en su momento de esplendor,  ser cuita de encuentros frecuentes, casia a diario, sobre todo de estudiantes de la Universidad de Oriente albergados que, como yo, en los años  de las décadas de 70 y 80 nos manteníamos en una convocatoria casi obligada en tardes ociosas y noches de desvelos, acudiendo a disfrutar de una excelente comida, junto a un Capitán de Salón que  todos amaban porque enamoraba a la clientela…

Su cabaret, era sin igual… Un elenco de lujo para aquellos tiempos combinaba y muy bien el canto y la salida casi al desnudo de las bailarinas, muy bien escogidas para esas noches de influjo mágico. Pocas personalidades del arte llegaban a Santiago sin hacer presencia en este espacio… Cuentan los pocos trabajadores que desmiembran su historia que la Fornés, fue una de ellas, entre otras muchas y que en el mundo de la política, Raúl y Vilma hicieron historia en este lugar, ideal para esa llamada luna de miel de recién casados, buscando pocas molestia.

Un día surgió el cabaret Tropicana, y su actividad se fue desplazando al punto que se ha intentado una vez más que otra su rescate, pero nada, No sale del marasmo del cambio sistemático de directivos y formas y modos de Administración que le han ido debilitando hasta convertirse en el espacio ideal para que ISLA AZUL acogiera a los equipos de pelota en series beisboleras y por ahí quedaron sus aciertos, con críticas de aquellos clientes que desde lejos reservaban buscando un Turismo de ciudad que les convenciera…

Pero nada… Se está  a tiempo y un rescate debe buscarse, luego que pasemos los momentos de la covid… Sí se dice que está de cumple por estos días de septiembre… Todo: Por su gloria, por su historia, por sus años, por los que quedan en este hotel Rancho Club salvando la honra de lo que un día fue lo mejor de este Santiago… VALE LA PENA…

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