III de la Helms-Burton se estrella contra patriotismo del pueblo

Santiago de Cuba, 8 de mar. – Rechazo unánime ha recibido por nuestro pueblo la activación del título III de la Ley Helms-Burton, efectiva casi en su totalidad desde su aprobación en 1996 por el gobierno de Estados Unidos contra Cuba, país que, no obstante, ha mantenido su postura vertical, digna, propia de un Estado libre en defensa de su soberanía.

Mike Pompeo, secretario de Estado, anunció que la actual administración norteamericana eliminaba la suspensión sobre el título III, permitiendo la imposición de demandas en Estados Unidos a empresas que hagan negocios con Cuba que impliquen propiedades nacionalizadas después de 1959, según información de la prensa nacional.

A tal punto llega su odio visceral contra la Isla y su acostumbrado proceder de intromisión en los asuntos internos de un país soberano.

Precisamente el tercero de los títulos fue uno de los puntos más polémicos de la normativa. De hecho, en una parte del proceso de búsqueda de consenso dentro del Congreso se llegó a eliminar, porque se consideraba lesivo a los intereses nacionales de Estados Unidos, precisa un despacho de la Agencia Cubana de Noticias.    

La mayoría de los cubanos, obreros, campesinos, intelectuales, científicos, artistas, ha expresado su repudio a ese engendro de marcado carácter extraterritorial y esclavista que burla el Derecho Internacional, con el único interés de socavar la Revolución y hacer que Cuba se pliegue a los designios del imperio.

Muchos piensan que es inconcebible que se reconozca el derecho de ciudadanos norteamericanos a imponer demandas, incluso contra terceros países, que negocien con propiedades que hayan sido nacionalizadas por el gobierno revolucionario cubano después de 1959.

Ante esta nueva injerencia imperial hacia una tierra libre y soberana desde hace 60 años, aflora el sentido de legitimidad y patriotismo de su  pueblo, que ha mostrado su condena contundente al título III de la Ley Helms-Burton apenas fue anunciada.

Para el Héroe del Trabajo de la República de Cuba, Rolando Beltrán Hurtado,  las 11 administraciones norteamericanas no han aprendido la lección de Cuba, donde hay un pueblo bravo que nunca se ha puesto ni se pondrá de rodillas, la historia en 60 años de Revolución ha sido la mejor clase, pero parece que no la han asimilado bien, subraya.

Alega el destacado educador que la Helms-Burton es ilegal al amparo de cuerpos legales internacionales como la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 9 de diciembre de 1948 y la Carta de la Organización de Estados Americanos (OEA), que considera la agresión económica como un delito.

Ese título es inaplicable, no únicamente desde el punto de vista jurídico y formal,  sino porque se estrella con la decisión inquebrantable de los cubanos de no renunciar a su proyecto social y la historia forjado por sus hijos, expresa William segura, jubilado del sector de las Comunicaciones en Santiago de Cuba.

Rechazo tras rechazo, manifiesta, recibirán leyes ilegales como esta, máxime cuando nuestro país no representa ni ha representado una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y tampoco existen argumentos que justifiquen el criminal bloqueo, condenado tantas veces por la comunidad internacional.

La ley Helms-Burton contraviene principios universales como el de igualdad soberana, no intervención e independencia, todos reconocidos en la Carta de Naciones Unidas. Igualmente, no reconoce el derecho de la nacionalización de los Estados, aun cuando Cuba siempre ha estado dispuesta a dialogar sobre el tema sobre la base de igualdad soberana.

También, la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó en 1996 la Ley de la Soberanía y Dignidad cubanas, que declara inaplicable en la Isla los designios de la Helms-Burton, mientras que varias naciones europeas y Canadá instituyeron leyes antídoto para proteger sus nacionales y empresas de la extraterritorialidad de títulos como el III.

Como recalcó el Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, a pesar de su poderío económico y militar, no podrán mover la firme determinación de resistencia de los cubanos, ni derrocar a la Revolución y controlar los destinos de la Patria de José Martí y Fidel Castro.

Deja una respuesta