Interesante historia reserva el Parque Loma de San Juan

Santiago de Cuba, 11 de sept. – De mucha notoriedad en la ciudad de Santiago de Cuba es el Parque Loma San Juan-Árbol de la Paz, único que se conoce donde el visitante parece palpitar en medio de la Guerra Hispano-Cubana-Norteamericana, que a finales del siglo XIX puso fin al imperio colonial español, y vio surgir a la potencia imperialista de los Estados Unidos.

Testigo excepcional fue del desenlace de aquella contienda bélica, como refleja una tarja fijada en un fortín: “En esta colina las tropas norteamericanas dirigidas por el General William R. Shafter, y los cubanos comandados por el Mayor Ge­neral Calixto García Íñiguez, protagonizaron la última batalla contra el ejército que mantenía en Cuba la soberanía de España”.

El hecho, ocurrido entre el 12 de mayo y el 24 de agosto de 1898, está unido indisolublemente a la firma de la capitulación de Santiago de Cuba bajo la sombra de una ceiba cercana, que se distinguió a partir de ese suceso como el Árbol de la Paz.

Durante más de un siglo estuvo imponente en las alturas de San Juan, y creció paradójicamente en un lugar vinculado con la guerra, siempre firme como planta robusta, la casa preferida del curujey, productora de lana en primavera y en otoño desnuda para duplicar su poder.

En los montes cubanos aparece la ceiba aislada, pero aquella frondosa relucía en la Loma de San Juan, cual ejemplar entró en la historia al cobijar en su sombra el armisticio y la capitulación española ante la intervención norteamericana en Santiago de Cuba, firma que aconteció el sábado 16 de julio de 1898.

Allí se exhiben numerosos exponentes y locaciones, que expuestos desde 1929 hace más legítima la trascendencia del singular escenario en los combates terrestres de la conflagración, cuyo episodio naval tuvo lugar al oeste de la bahía santiaguera.

En el amplio espacio a cielo abierto sobresalen los monumentos dedicados en gesto de respeto y admiración a la gloria del mambí triunfador, al americano participante en la lucha por la independencia de Cuba, y al soldado español que supo morir en cumplimiento del deber.

Cuenta, además, con fortines, casamatas, piezas y municiones de artillería, trincheras abiertas en el fragor del combate, senderos y tarjas relacionados con lo sucedido y sus pro­tagonistas.

Otros elementos que fueron incorporados más adelante al cumplirse los 100 años del histórico episodio, aportan rigor a los hechos, según coinciden en afirmar varios especialistas que han dedicado buena parte de su vida a esos estudios.

Con respecto al Árbol de la Paz, tras morir precisamente en el año del centenario (1998) la añeja ceiba, fue colocada otra que ya sobrepasa los 15 metros de altura, y como su predecesora está sitiada por ocho enormes libros de bronce abiertos, cañones de la época y un profuso arbolado como el que debió predominar entonces.

No se sabe el día exacto y la hora del fallecimiento de este árbol querido y familiar para los pobladores santiagueros, pero sí sobran testimonios de que  al desplomarse dejó mucho ruido, hojas secas y un gran vacío en la Loma de San Juan, donde la ceiba más adulta de la localidad alcanzó una especial celebridad.

En un ángulo destacado, un monumento refleja la efigie de Calixto García y el texto de la carta que enviara el 17 de julio de aquel año al General Shafter, en protesta de la decisión de impedir la entrada a Santiago de Cuba de los dignos mambises, por el absurdo rumor de provocar posibles actos de represalia contra los españoles.

A raíz de los 500 años de la otrora villa santiaguera, en julio de 2015, se acometieron acciones integrales de conservación y restauración del patrimonio existente, así como en las áreas verdes, el arbolado y los viales, que agregan en conjunto un alto valor paisajístico al entorno.

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