Jardín de los helechos de El Caney, paraíso que atrapa

Jardín de los helechos. Foto de RHC.

Santiago de Cuba, 14 de dic.-  Un verdadero paraíso protegido por hábiles manos de hombres y mujeres, el Jardín de los helechos, de El Caney, en Santiago de Cuba, único de su tipo en la Isla, atesora una obra reconocida en pos de la preservación de la naturaleza y la educación ambiental.

 Manuel García Caluff, especialista en conservación de la naturaleza, es el principal animador de una institución que se distingue por su amplia labor de promoción, con el fin de que la población conozca que Cuba cuenta con una biodiversidad extraordinaria y la necesidad de salvaguardar tan valioso patrimonio.

El país contaba al principio con el 95 por ciento de los bosques cubiertos, y al triunfo de  Revolución, en enero de 1959, solo poseía el 12 por ciento ya que los españoles primero y las empresas capitalistas después, arrasaron con la madera preciosa del entorno.

Pero el trabajo de recuperación fue tal que hoy Cuba es la única nación de América Latina que ha podido revertir la tasa de reforestación, con el 31 por ciento del territorio cubierto de bosques y muchas nuevas plantaciones sembradas en los últimos tiempos, según explicaciones de García Caluff. 

Refirió con orgullo que el Jardín de los helechos es uno de los pocos lugares del mundo que en una hora de recorrido, aproximadamente, puede observarse una gran cantidad de plantas, sobre todo helechos muy antiguos, con casi 400 millones de años sobre la tierra.

Variedad de plantas. Foto de Casa Dranquet.

La colección de helechos es de 360 especies, y es una de las más importantes del continente, superada solo por la del Jardín Botánico de Nueva York, en los Estados Unidos.

Se muestra, además, en ese edén su secuencia evolutiva, la manera en que se adaptaron y surgieron las primeras plantas con flores, las coníferas, y otras tantas que adornan el privilegiado sitio como orquídeas, bromelias y captus.

En el jardín, donde laboran tres científicos y seis jardineros, crecen la palma de alcanfor, antiquísima y oriunda de Asia,  y el único ejemplar de la palma corcho en el oriente de Cuba, la cual es endémica de la provincia de Pinar del Río.

Allí no solo se preservan las plantas, pues es un pequeño ecosistema donde coexisten armoniosamente con animales; hay unas 40 especies de aves, 15 de lagartijas, siete de ranas, seis de culebras y mariposas, con el cuidado de no matar ninguna, más bien son protegidas por el colectivo.

  La instalación tiene más de 40 años de creada e incrementa las actividades y visitas de escuelas, colectivos laborales, círculos de abuelos y personalidades de todo el mundo que viajan a Santiago de Cuba y muestran interés por ir ese paraíso al aire libre, con su magia de verdor que atrapa.

  Un promedio de cuatro mil visitantes anualmente conocen de las manos de Manuel García Caluff o de los otros investigadores que allí laboran, la mítica historia de la orquídea Zapato de la reina, una de las más llamativas en la exuberante colección que poseen.

  El Jardín de los helechos quedó devastado tras el paso por Santiago de Cuba del huracán Sandy, en octubre de 2012,  cuando perdieron ejemplares y macetas, aunque ninguna especie importante, pues volaron las hojas pero quedó el tallo bajo tierra, garantía de supervivencia.

  De la colección de helechos arborescentes, considerados joyas de Cuba, fue dañada una buena parte de hasta de 25 años y de cuatro a cinco metros de altura, pero con una esmerada faena de campo se buscaron otros nuevos y los sustituyeron, por lo que las actuales y futuras generaciones tendrán el placer de disfrutarlos.

  Este oasis de la vegetación recibió en 2017 el premio V Excelencia de la Agricultura Urbana, y Manolito, como le llaman cariñosamente, la distinción como el mejor especialista del Bioeco (Centro Oriental de Ecosistemas y Biodiversidad), lauros que convierten ese vergel en referente.

Por

Deja una respuesta